··········La peli empieza con una discusión de sobremesa sobre el papel de las ONG, los misioneros y los gobiernos en la barbarie del tercer mundo. Pero ya empieza mal, porque no se deja desarrollar el tema, las posturas de cada quien (inevitable recordar “El dinero de mis amigos”), sino que se queda en unas afirmaciones enfáticas que sólo sirven para que te digas, vale, la protagonista ha vuelto un tanto quemada. Y prou.
··········A partir de ahí, con mucha frecuencia me da la sensación de que lo que se quiere transmitir es más una pose que una postura (valga el matiz): exponer la actitud vital de la protagonista, sin entrar en demasiadas explicaciones más allá de su spleen. Eso hace que muy a menudo las conversaciones resulten de pronto muy intensas (sin que se vea la provocación), para no resolver nada en las escenas siguientes.
··········Y esto no me sucede solamente con los diálogos o la interpretación, sino que la historia está llena de puntas que no se entienden demasiado, como las varias escenas de los tres clientes del hotel; que ésa es otra, ¿un hotel?, ¿un spa?, ¿una residencia?, ¿cómo y por qué en un centro así hay una habitación con gente internada por los servicios sociales, encerrados bajo llave?, al menos alguna explicación, para darle una brizna de versomilitud. No sólo los diálogos, digo, sino también el desarrollo de la trama, llena de escenas que carecen de sentido en sí, y sólo sirven para que nuestra prota grite o se ponga intensa: un tipo llega a verla en coche porque tiene que hablar con ella, y a continuación se va para hablar con ella otro día, nuestro personaje va a una habitación, no sabemos para qué, e inopinadamente se le ofrece un empleo, y ella reacciona como si le hubieran llamado; en la misma escena la guarda de seguridad exije a un tipo su nombre para a continuación espetarle que no quiere saberlo. En fin, es difícil transmitir estas cosas con ejemplos, porque todas ellas podrían ser plausibles en ciertas pelis, pero vaya, que en lo que he visto, son escenas que no se entienden.
··········Aparte de eso, una cámara a menudo agotadora, haciendo planos / contraplanos sin montaje, sino con la cámara dando bruscos giros de una a otra cara, como en un partido de tenis.
··········Yo creo que el cine de Ventura Pons nunca me deja totalmente satisfecho, a menudo me parecen pelis “mal dichas”, pero no lo llevo mal cuando detrás tiene textos de Monzón, Berbel, como los que ha usado en otras películas. Aquí no hay de eso.