··········Dentro del ciclo de la Hammer en el Círculo, ésta es un pastiche (ni 24 horas desde que reaprendí la palabra, y ya toca usarla) en la que un Viktor Frankenstein recluido en un psiquiátrico, pero dominando, toma como ayudante a un joven doctor, elegante y suficiente hasta entre rejas, como un Oscar Wilde de la ciencia. Aunque los apellidos son centroeuropeos y se bebe snaps, todo lo demás resulta muy británico, hasta un juez con peluca.
··········Como peli de miedo, resulta interesante que el terror lo provoque más el cotolengo en sí, y la corrupción de sus responsables, que las manipulaciones del doctor Frankenstein. Aunque ambos doctores resultan bastante indiferentes al hecho de estar ahí, porque no son sino científicos en la búsqueda de la mejora de la humanidad.
··········El tema es el habitual en estas historias: cómo la búsqueda de un bien, cuando es obsesiva, suele prescindir de las represiones morales, y da lugar a un mal bastante absoluto. Pero en este caso, ese mal no tiene nada que ver con el infierno del título, ni con haber irrumpido en las competencias exclusivas de los dioses, sino con un segundo tema –también recurrente (“Las manos de Orlac”)- del enfrentamiento entre el cerebro y los miembros, y la asignación de sentimientos o pulsiones a una u otra parte del cuerpo. Dentro de eso, a esta peli le gustan los detalles científicos: por dónde cortar un nervio si luego lo vas a tener que reimplantar, el orden en que se han de desprender los enlaces de los lóbulos cerebrales; de hecho, al final, el irreductible Frankenstein, inasequible a toda desmoralización, planea el reinicio al grito de “menos anatomía y más bioquímica”.
··········También hay un simpático momento pre gore, con un Viktor F., con las manos perjudicadas, sujetando una vena con los dientes mientras su ayudante va cosiéndola en un transplante.
··········El subtitulado no parece muy atinado; por ejemplo, pierde el chiste de que el director de un psiquiátrico, al regañar a unos empleados, diga “I’m surrounded by fools!!”, y le traduzcan como que está rodeado de estúpidos.