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··········Sea que me pillara con las defensas bajas, sea porque esté bien hecha, la verdad es que pasé un rato muy agradable con esta peli. Estas historias familiares pueden con frecuencia resultar un tanto estereotipadas, o recordar demasiado a otras, pero ésta, a mí, me agrada.

··········Por una parte, en cuanto a lo formal, el esquema de los cinco capítulos, uno por miembro de la familia, me parece globalmente bien empleado, porque todos ellos recogen a todos los protagonistas, aunque siguiendo a uno. Confieso no haber reparado, lo leo luego, en que la cámara se comporta de manera muy diferente en cada uno de ellos. Quizás en algún momento ese capitulado fuerza que se deban emplear recursos con un poco de falta de elegancia (como el flash back del hermano pequeño en su cama sobre el concierto de air guitar; ¿no sucede que en lo que parece una ensoñación, un recuerdo, aparecen momentos en que no está quien sueña/recuerda sino su padre solo, en la barra del local del concurso?), pero en general creo que funciona muy bien.

··········También me parece muy buena la ambientación, porque pese a que el ámbito temporal no es muy extenso, están bien definidas las modas, las músicas, a veces incluso las maneras de hablarse.

··········Pero no es sólo el buen oficio; me gustan ideas que, filmadas sin demasiado subrayado, me parecen muy bonitas, muy cinematográficas, para contar cómo son las cosas: la llamada al recuerdo de una película de vaqueros de potentes diálogos, contada de unos a otros (sí, nos contábamos las películas –cuando aún teníamos memoria para eso-); la falsa recuperación en el sueño de un número telefónico; la Resistencia como vía de aprendizaje del catado de vinos; la mirada de la niña a la muchacha antes de perder la virginidad y la sangre de después; el encontrar el aliento de un muerto en lo último que infló y tapó. Conmigo esas cosas funcionan muy bien: me emocionan.

··········También me parece una buena mirada sobre esa familia, comprensiva en dos sentidos. Si a veces puede ponerse demasiado melosa (¡esa cámara girando en torno a los felices comensales de la última cena!), yo a esas alturas ya se lo perdono. Igual que algunas cosas ya demasiado usadas (el matemático que muere en un duelo, o tocar fondo y seguir cavando).

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