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··········Una peli escrita, dirigida e interpretada por una persona para contar la historia de sus propios padres. Por tanto, necesariamente muy emotiva. Sin embargo, es una película llena de humor, y buen humor, sin que el contraste chirríe, todo muy bien entreverado, para lo que también es un buen apoyo las músicas, que entran cuando deben y dejan un espacio para calmar la tensión. Lo más duro no se sirve de manera lloriqueante, pero sí que deja espacio para sentirnos tocados.

··········Esa capacidad es quizas lo más destacable de la peli y se podría relacionar con algo que a mí no me acaba de encajar: mientras la historia se desarrolla en Irán la mirada es muy crítica y dura, mientras que la continuación, ya en Francia, todo es suave y un tanto naïf (pese a la condición de inmigrantes asilados, pese a partir del desconocimiento del idioma, pese a las duras condiciones económicas, pese a la opción de vida que eligen, muy implicada con probemas sociales del banlieue), o dulcificado, o todo acaba bien con prontitud.

··········El director nos cuenta (es un hombre de escenarios, monologuista de humor) que él no intenta hacer una peli política propiamente dicha, que él piensa que cada decisión que se toma en sociedad (ayudar a una persona a llevar un paquete) es ya politica, pero que esa no es su mirada, que él quiere hablar de esa pareja como una sólida columna de amor y resiliencia. Pero, en fin, esas dos perspectivas diferentes a mí me parecen claras.

··········Ciertamente la peli, como dice el título, se centra en esa unidad familiar; el único momento en que la madre pierde los papeles es ante una momentánea separación de su hijo. El otro elemento esencial es derivado de la condición de inmigrante. Pese a su militancia e implicación durante años con la situación política de su país de origen, la pareja decide que hacer aquello en lo que cree lo puede hacer en el pais de acogida (incluso aunque el régimen de que huyeron no se ha olvidado de ellos). Esa decisión supone también el abandono de amigos, padres, la asimilación en Francia por abandono del origen. El director cuenta que ya no tiene más relación con Irán que el farsi, pero él solo lo habla con dos personas, la gastronomía y la alfombra.

··········En estos tiempos de vergüenza europea, pagando a otros para permitirse vulnerar el derecho de asilo, da nostalgia ver cómo Francia ha sido país de acogida de perseguidos. Otra nota envidiosa: si en España tuviéramos un verdadero equivalente de la Legión de honor, ¿se le habría concedido alguna vez a alguien tan descaradamente de izquierdas?

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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