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··········Daría igual lo que contara. Los arranques musicales y estéticos, la armonía, la belleza del equilibrio, de las simetrías, bastarían para estar a gusto en lo que dura, y para salir con una cierta bonhomía dorándonos la piel. Que luego se desprende fácil, sí, pero sabes que la peli está ahí y se puede volver a tomar de ella. Como es un poco inevitable, confesemos que no es “La gran belleza”, pero esta función la cumple similarmente.

··········Luego la historia tiene derivadas que no me interesan gran cosa, o que me parecen algunas insustanciales, carentes de buen desarrollo. Pero tampoco es que sea huera. Hay temas que rondan todo el tiempo de la peli y que a mí me llegan. Como la disparidad entre el pasado y el futuro en cuanto a su lejanía, bien explicado con el catalejo. O como la obsesión de hacer mil cosas por alguien y dejar pretendidos rastros de ellas, cuando lo que es seguro y cierto es que la vida nos arrebatará ese recuerdo, a ambas partes. Al final, cada acto debería funcionar en su momento histórico, y no creer en esas compensaciones un tanto contables de, “cierto, fallé en esto y aquello, pero aún hoy mantengo esto otro conforme debe ser…”.

··········También agradezco mucho el sentido del humor visual, que funciona muy bien; un simple trávelin lento puede plantarte la sonrisa en la boca al desposeer de la individualidad y el empaque algún acto y convertirlo todo en un poco ridículo. Lo agradezco especialmente porque el humor que intenta hacerse con instrumentos verbales me parece que funciona mucho peor. Igual que algunos secundarios (¡no así el magnífico Maradona!).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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