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··········Quizás porque el tema me parece tan grave, no me acaba de convencer el tono de comedia de bajo tono, con ridiculizacióny abaratamiento de los personajes. Es también este estilo lo que lleva a un montaje apresurado, con la virtud de la velocidad, y a veces el defecto de la pérdida de lafunción pedagógica: a menudo no se calcula que no todo el público deseado es anglófono, y se superponen dos fuentes, sonoras o visuales, de difícil comprensión simultánea. Y, claro, las gansadas del dirigirse a cámara, las voces en off, etc. Pero aunque a mí no me lleguen a gustar estas maneras, hay que reconocer que acercan un tema abstruso y, en buena medida, se consigue que aún los legos entendamos lo esencial de lo que sucedió en la crisis delas hipotecas subprime en Estados Unidos, que luego dispararían tantas crisis (estafas) en otros países.

··········Hay muchos temas interesantes en una peli así. La elucidación de cómo pasan estas cosas, cómo no es una especie de azar o de curvas cíclicas en tal o cuál parámetro, sino decisiones muy concretas, tomadas por gente específica, respaldada más o menos por millones de votantes, las que nos llevan a esta versión enloquecida del capitalismo financiarizado, que rehúsa eficazmente los controles que históricamente habían operado, en la ingenuidad de proteger los sistemas económicos de las crisis, hasta que consiguieron que éstas no afectaran a los más ricos sino para alimentar su avaricia y, entonces, por qué evitarlas.

··········También ese espíritu calvinista de la sociedad estadounidense (que, como todo, nos va ya contaminando) de considerar que la riqueza es algo que debemos adorar en los otros: el ser millonario (o multi, hiper, extra, pluri…) como un título de orgullo, y por tanto, la exhibición, el descaro. Quizás el mejor diálogo de la película es aquél en que, en un aparte, tras escuchar unas declaraciones alucinantes, dos profesionales se dicen “pero, ¡¿nos lo están confesando todo?!”, “no están confesando, están alardeando”.

··········Y también el problema de la moralidad personal en un sistema corrupto. La cuestión de hasta qué punto uno simplemente sobrevive y protege sus ingresos, como cualquiera en un sistema capitalista, o está alimentando a la hidra, o en realidad todo sería igual si uno se retirara. El percibir que, de alguna manera, uno trabaja con un virus que exterminará el bienestar de una cantidad enorme de la población, pero que uno no hace sino seguir la lógica del sistema, a veces incluso para el beneficio de terceros.

··········En fin, recomendable para entender cómo fue ese proceso, aunque no resulte una película elegante o formalmente buena. Los recursos más pedagógicos, como la visita física a los barrios donde se han concedido tantas hipotecas extrañas, y los de implicación anímica, como el hacernos conocer a una familioa de inquilinos que va a pagar el pato, ambos un poco cutres, se disculpan muy bien en cuanto ayudan a que la peli pueda llegar con facilidad y a mucha gente.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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