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··········Esto de volver a ver clásicos tiene el riesgo de que se te vengan un poco abajo. Sobre todo, es uno mucho más viejo y soporta peor las incomodidades. Es casi un rasgo de ese cine una cierta antinaturalidad (aún recuerdo en las noches de pesadilla la terrible “El año pasado en Marienbad”). Una antinaturalidad en la movilidad, con personajes que giran inopinadamente noventa o ciento ochenta grados, o quedan hieráticos, o tienen un vaso en la mano y beben cada dos segundos, como esos muñecos movidos por un resorte o un péndulo.

··········Pero sobre todo una antinaturalidad no tanto en los diálogos como en su expresión. Un personaje se pone intenso, grita algo, y a continuación su propio cuerpo vuelve a abatirse y a quedarse flojo como una marioneta, hasta que le toque moverse otra vez.

··········Claro que todo eso da igual si no estás haciendo un cine naturalista. Pero tampoco se trata de algo irreal o surreal; sino un cine de observación y mensaje, de lo que llamábamos antes “arte y ensayo”. Pero al verla ahora en la Filmo, me parece de una filosofía endeble. Más allá de la originalidad del planteamiento de la historia (el carterista que roba por autoafirmación), el desarrollo, en esas conversaciones tontorronas con el amigo y el policía es decepcionante; parece una conversación de instituto de enseñanza media (español, no francés) que si seres superiores mostrando sus habilidades, que si tienen derecho a cambiar el mundo. La sustancia del tema, la ley, el orden, su ruptura, no se trata apenas. Además, la frase final es decepcionante, como si la tan rompedora actitud del carterista no fuera más que el camino para iniciar una relación de pareja entre dos seres desilusionados y poco expresivos pero que, hay que creerlo, han empezado a quererse.

··········Dicho todo lo cual, le encuentro atractivo, aunque no sepa muy bien por qué. Quizás el distanciamiento del realismo, tampoco es aquí muy pedante, algunas frases de los diálogos –pocas, muy pocas-, o una manera de presentar cierta relación con los bienes materiales: esa vivienda con la puerta abierta, con sólo una percha y unas docenas de libros ya entonces viejos, cubiertos de polvo.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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