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··········La protagonista recorre la cola de un cine. Ésta se alarga infinitamente: ella no es capaz de encontrar su puesto; sus conocidos están ya colocados, incluso su propio pasado ocupa su sitio en la cola, pero ella no lo atisba. No es por un trabajo estresante donde nada parece funcionar bien, o una hija adolescente, o una segunda pareja recién rota: es la pérdida de la madre, aquello que de verdad nos trastoca, nos deja fuera de nuestro lugar primario, el de hijo.

··········Quizás lo que mejor funciona en esta película sea la suave mezcla de las escenas que formalmente pertenecen al interior de la mente del personaje y las que se desarrollan en la vida real. Nada de difuminaciones o situaciones aparatosamente absurdas: lo que hay por debajo de lo cotidiando, dándole siginifcados al cerebro. Lo mismo respecto a la limpieza de tomas que cubren las elipsis, como esas cajas embaladas, acariciadas por una mirada lenta.

··········No me parece que sea una peli de un sentimentalismo barato, fácil de conseguir. Al contrario, me parece que, filmada desde el dolor, tiene lo que Moretti hace tan bien, de mirar con un cierto humor, con una distancia autocrítica. Tanto más autocrítica cuanto menos lo es el personaje. Cierto que es de empatía fácil, pero más con la circunstancia que con la heroína.

··········Ésta, quizás juzgada muy aprisa, asustada siempre por perder el control, es capaz de actos violentos para cubrir su miedo con seguridades, para ahorrarse la experiencia de contemplar la périda de capacidades, para conducir un vehículo o a una misma al baño, o la memoria de un actor. Y también emociona, aunque parece filmado un poco apresuradamente, de cualquier manera, el descubrimiento de la madre como una persona completa, que ha tenido relaciones con terceros en las que no había reparado.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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