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··········Lo que aparentemente parece un ejercicio de estilo, filmarlo todo con una cámara a sesenta centímetros de la cara del protagonista, se me va revelando conforme avanza como una magnífica idea para transmitir la angustia (este hombre está en un sonderkommando en un campo de exterminio nazi) entretejida con la confusión y el trabajo continuo.

··········No es una cámara que se personalice. Es plenamente narradora, enseguida nos sentimos acompañando a Saúl. Nosotros no estamos en la trama, no se trata de eso, pero vivimos lo que él vive. La apuesta es arriesgada, porque se pierde casi siempre una visión general; a menudo no sabemos en qué edificio está, quiénes son los que le rodean, cuál es su labor ahora… hasta que la escena avanza y esas dudas se aclaran, pero sin haber tenido que narrar directamente la historia, sino siguiendo agotadoramente al tipo que la vive. Ya digo, una muy buena idea para una película con ese contexto.

··········En cuanto a lo que narra, hay que tener en cuenta que no es una peli en que los personajes se expliquen mediante diálogos: la gente habla poco y de lo que tiene que hacer (sea el trabajo, la represesión, el robo o la resistencia antinazi), no de lo que piensa o siente. De hecho, todas las veces que un personaje de la resistencia intenta interrogar a Saúl sobre los porqués, éste calla. Mientras avanzaba la historia tyo dudaba sobre cuál era la manera de presentar la religión como sentimiento predominante en Saúl: ¿se trata de una religiosidad sanadora, o curadora, que infunda a través de los ritos calma, el trampantojo de una relaciñon directa con un Dios tan lejano al lager, o es más bien el exceso padecido por un fundamentalista incapaz de ordenar las prioridades y poniendo en primer lugar un ritual porque sí? Mientras van pasando las horas narradas (la peli es lineal en su secuencia temporal) aparecen escuetos elementos que me obligan a deshacerme de esa alternativa.

··········Y aparece de un lado, una historia sobre Saúl de la que no vamos a saber nada más que lo imprescindible. Y de otro lado, una suerte de autorreivindicación, un acto –frustrado o no, no os lo cuento- de empoderamiento. Y, sobre todo luego, en el bosque, al mostrarnos algo que no os puedo anticipar, una transmisión, una entrega de algo que si no es amor contiene al menos el cariño por el ser humano.

··········Una peli coherentemente incómoda, absorbente, triste. Pero muy interesante y de esas que explican por qué seguimos viendo cine (y en las salas)

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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