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··········El objetivo de contemplar una guerra de propaganda, con ataques bilaterales, mas o menos se consigue, con ejemplos muy concretos como los de la iglesia presuntamente falsa o la supuesta muerte de un jerarca a cargo de una jauría de perros.

··········Quizas fracasa, conscientemente, incluso lo dice el director, en entender cómo funciona el régimen de Corea del Norte, en no quedarse en qué malos son y qué lavados tienen el cerebro, sino en por qué en la capital puede verse a tanta y tanta gente bien vestida y alimentada pasando alegremente el rato, una ciudad así no es un pueblecito convertido en un escenario para turistas y periodistas. Está bien filmar el sudor asustado de los entrevistados, sus dudas en encontrar qué se puede decir que sea correcto, pero la pregunta que el dire se hace (y que es la pregunta que hizo clásica Josep Pla, quién paga todo esto), no se responde ni verdaderamente se estudia: no hay preguntas a los entrevistados norcoreanos sobre ello. También me habría gsutado saber más, o algún elemento de confirmación de la estructura de clases que el locutor menciona sin más detalle.

··········Aparte de eso, la calidad del material humano es variada pero muy discutible (destaca en su mala expresión y pobreza de análisis la corresponsal española de El País en Asia).

··········Sí se contextualiza bien para qué sirve Corea del Norte a cada uno de sus vecinos. E interesa la curiosa figura del introductor de extranjeros. En cuanto a los materiales, aquí se pueden perdonar los autorreferenciados por las condiciones del viaje-reportaje, pero hay muchos minutos de imágenes idílicas que en su acumulación no aportan ya mucho.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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