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··········Una buena mezcla de naturalismo y lirismo, en parte gracias a que en paralelo a los sucesos está la creacion artística de una de las protagonistas, pero también porque hay cierta libertad al filmar para incluir elementos simbólicos, como el sokatira de las 80 abuelas. Me gusta especialmente el primero, porque toma una escena naturalista que sucederá después, Gaizka cargando a su abuela a través del bosque, para introducirnos en el concepto del caserío como lo que obliga y ata, con esa cuerda que enlaza y ancla.

··········La pena es que en una peli tan etnográfica falle la exposición del planteamiento de un supuesto antropológico. (Que también puede pasar que yo no lo haya entendido bien, pero no veo la peli solo y a mi acompañante le sucede lo mismo, ¿quizás el subtitulado?). Si el heredero del caserío en estos tiempos ya se elige, independientemente de primogenitura y sexo, ¿cómo es que se pintan los árboles con los colores simbólicos desde que nace la criatura? Y si no es así y se pintan después, ¿cómo es que el hermano grueso ha sido tildado de los caracteres de su color toda su vida?

··········Pero aunque ese registro etnográfico sea el mejor de la peli, ésta también es una potente historia de relaciones familiares, del daño que nos hacemos y las posibilidades de reconstruir (incluso poniénse Ikea). El aprendizaje del respeto a lo que llega nuevo, pero también a una forma antigua de comunicarse que casi no incluye la palabra. El poder de las relaciones familiares, de cierta forma de amor, sobre la conexión con el tiempo, y el reinventar para que pueda sobrevivir.

··········En “Quousque tandem…”, Oteiza decía que “no nos separa nada más que (debemos decir más exactamente que nos une) una sucesión de 80 relaciones (como ésta) de abuela a nieta, 80 abuelas desde el neolítico vasco hasta Pascuala lrua¬rrízaga.” La lectura no es sólo la de ver en nuestro entorno tan a menudo comportamientos neolíticos, sino también una cierta solidaridad, una empatía y comprensión con lo que esas ochenta amamak, puestas en fila, han ido haciendo para construir esa extensión de la familia que es nuestra segunda línea de sustentación. Y si ellos se obstinan en medir la superficie en campos de fútbol, por qué no habríamos nosortros de medir el tiempo en abuelas.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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