Etiquetas

··········Con un argumento así, era fácil hacer una peli llorona. Pero no: el protagonista está siempre en pantalla, no hay historias paralelas que contar, la cámara le sigue, las tomas son largas, con poco montaje. Así que nos movemos con el crío y en vez de recibir sentimientos fabricados, impostados, nos vamos metiendo en la angustia de dónde duermo hoy, o dónde llevo a dormir a mi hermano, dónde puedo beber, cómo me escondo, etc.

··········El chico que actúa hace perfectamente un personaje un poco peculiar: el tipo de chaval que habla poco, gesticula aún menos, pero que se comunica, se expresa muy bien, mediante la acción. No para quieto un instante y es en sus actos en los que aprendemos a ver lo que siente. Cuando al final de la película tome una decisión, dura, adulta, de nuevo no nos la contará, no lloriqueará como podría muy bien hacer con sus diez años: piensa, comprueba, decide, actúa.

··········Nadie podría desear un mejor hermano mayor que Jack. La manera en que cuida de Manuel, en que le protege, no es el amor aprendido de “tienes que querer a tu hermano, porque así yo, mamá, te querré mucho porque eres bueno”. No, Jack quiere gratis, quiere con ternura y desde una autoridad tranquila.

··········Por último, Jack no juzga. Tiene mucho que condenar en su entorno (sin ser una peli de marginalidades excesivas) y, ocasionalmente, puede ejercer una violencia rápida, de resistencia; pero no juzga: no regaña al compañero que no le deja los prismáticos, no ataca verbalmente al abusón del internado, y, sobre todo, no juzga a su madre, se limita a necesitarla y quererla con locura y, llegado el caso, a evaluarla para defender a Manuel y a actuar en consecuencia.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios