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··········Extraña y difícil pelicula. Por una parte, tiene formas potentes. El ambiente de frío, de desasosiego íntimo está muy bien creado. Algunos momentos de cámara son muy eficaces, como, durante los golpes en la playa, con pésima luz, dejar la cámara torcida cuando un personaje ha caído por un puñetazo, aunque se levante y aunque el objetivo no esté representando a otro personaje de la escena. La luz está trabajadísima: a la vez que hay un supuesto exceso de luz, una claridad marina, de cielos blancos, poderosa como la fé, en realidad todo ese despliegue pasa por unas ventanas adentro de una casa casi siempre sin iluminación eléctrica, de manera que todos se desenvuelven en una continua, y humana, oscuridad. No hay alegría ni vida en esa luz, sino quemazón y una blancura sucia. Y una música que, aunque tiene algún momento al principio en que parece fuera de contexto (demasiado de club urbano), enseguida resulta una buena conductora.

··········La historia parecía acercarse a un tema interesante sobre el derecho penal. Al hilo del desparpajo con que la iglesia católica ha salvado de la justicia ordinaria a sacerdotes delincuentes, solucionando ella el tema, se abren cuestiones que me interesan, como, dentro de las funciones de lo penal, la de la venganza social normalizada y la del ejemplo. Lo que se hace con estos curas, sobre aliviar lo que sería un régimen carcelario real, desprovee ese castigo de la satisfacción de las víctimas y, al protegerles del escándalo, en realidad desprovee al conjunto de la sociedad de la función de ejemplificación. La llegada del orate, voz de las víctimas, aunque él no se considere así, trastorna más la casa que el resto de los sucesos, porque rompe la protección eclesial.

··········Pero la peli se mueve de aquí para allá, y yo me pierdo un tanto. Es como si en el montaje hubiera habido algo de barajado: el experto en crisis va teniendo sucesivas entrevistas que muestran un total desorden y que hacen muy confusa su función en la casa: ¿investigar una muerte?, ¿cerrar la casa?, ¿comprobar la dureza del régimen casi penal? El extraño final hace pensar que el verdadero objetivo era castigar, que sólo cuando puede hacer más infelices a los internos (al precio de asistir impertérrito a un linchamiento, al precio de que se haya destruido la única relación afectiva, que es hombre-perro) podrá irse. ¿Sin cumplir la misión de cerrar la casa?, ¿era esa su misión? En fin.

··········De lo más interesante de la peli, aparte de lo formal que dije arriba, es que, por medio de unos intérpretes competentes, vemos buenos ejemplos de las construcciones mentales, de las racionalizaciones con las que justificamos nuestras peores culpas; ¡esa sobrevirtud del amor homosexual porque trasciende la procreación y es un verdadero acto de amor y por tanto un regalo a un menor!, ¡esa visión de la memoria histórica como una venganza de los pobres porque saben que Dios al final perdona a los suyos y por tanto no va a hacer pagar a los milicos y sus jefes!

··········Probablemente la película tenga mejor vida en países no hispanohablantes, porque aquí se presenta sin doblar ni subtitular. El acento chileno es peculiar, aunque se entiende pronto, pero el vocabulario de quienes no son los curas no se entiende en absoluto, y la peli está llena de susurros, que tampoco ayuda. La veo en fin de semana, con la sala llena, y se percibe como en ciertas partes del metraje (la playa, por ejemplo) el público se desentiende totalmente porque no oye nada comprensible. Esto sobrecarga un poco a la gente, al punto de que en cierto momento se oye alguna inopinada carcajada, cuando el humor de la peli es muy acerado pero liviano, desde luego nada provocador de risa.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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