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··········Hay varios elementos que le dan originalidad a esta película, por lo demás tan aparentemente clásica de maneras. Por una parte, la falta de nitidez en los límites entre géneros: es una comedia negra, en la que te pasas sonriendo casi todo el tiempo con ese regusto adolescente de estar riéndote de cosas serias; es un “basado en hechos reales”, una de esas reconstrucciones pactadas con los protagonistas reales, a los que se nos deja ver en imagen durante los títulos de crédito finales; es un documental de investigación, en el que se reconstruyen unos hechos por su orden cronológico mediante el montaje de entrevistas a testigos y cercanos; y es un falso documental y una amable burla de todo ello.

··········Pero también es un tanto chocante argumentalmente por la toma de partido por el criminal. Cuando esto sucede en el cine, o bien se trata de un criminal que lo ha sido en nombre de la justicia, contra unas instituciones erradas u opresivas, o se trara de una peli gamberra para complacer malditismos o acariciar el ego de presuntos rebeldes. Aquí la toma de partido por el criminal, aunque tiene algo de defender un Robin Hood que no hacía daño en su propio beneficio sino para dar posibilidades a una generosidad innata, nos mete como espectadores en el mismo bando de gente (tejanos pueblerinos, cotillas, religiosos, conservadores) del que normalmente huiríamos.

··········Aunque ciertamente no es una película de tesis, le deja a uno pensando sobre temas de derecho penal y administración de justicia. El penalismo es la institucionalización y reglamentación de funciones que las sociedades necesitan (venganza, protección, ejemplaridad), pero precisamente adquiere esa forma cosificada para impedir que cada caso se juzgue en su particularidad fáctica y local. En un momento dado, la película comenta una cuestión reglamentaria de la administración de justicia en Estados Unidos, mediante la cual un acusado y su caso pueden perder su derecho al juez natural para ser desplazados a otro condado. En estos tiempos de municipalismos y reivindicaciones de autodeterminación en ámbitos cada vez menores, es interesante plantearse si no han de perder a veces los ciudadanos de un lugar el derecho a juzgar a su vecino, y por tanto si no hay un abanico de normas (y de instrucciones de aplicación) que deben ser universales para ser… ¿justas? No, equitativas. Y de ahí derivaba mi cabeza al tema de las justificaciones para mantener un derecho al indulto.

··········Filmada mediante las entrevistas a los vecinos (con una hábil mezcla de personas reales y actores), acompañada todo el tiempo de la dramatización de lo narrado, está realizada con mucho cuidado, con montones de pequeños detalles que van creando el ambiente y definiendo no ya al personaje principal, sino a los propios entrevistados, a quienes al final también tenemos la sensación de conocer bien.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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