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··········Una peli de escuela de cine, con un planteamiento original de un tema no infrecuente (la construcción del duelo ante la pérdida de un ser querido). En la tarea de hacer una película muy seca, no exactamente fría, pero con una emotividad no empatizable, los autores se han esforzado en depurar la historia para que sólo quede un tipo que sufre, no ya una pérdida de un ser, sino después la pérdida del derecho a quedarse allí quieto, en el pozo. Personas, animal y objetos parecen haberse puesto de acuerdo para obligarle a interrelacionarse y a moverse de casa, salir e intentar volver.

··········El problema es que esa apuesta por limpiar la historia de contexto, fracasa cuando los mismos autores van mostrando cosas (una herida, por ejemplo, una cobra ante un beso, …) que hacen que este espectador (que no se comunica bien con el personaje principal, un tipo violento, egoísta) vaya cayendo en pensar que el narrador me va poniendo esos detalles para que yo reconstruya el puzzle. Pero no, me equivoco. Al final yo me monto mi película (un accidente de tráfico) y con eso navego la historia.

··········Una música desagradable para mis duros oídos, una cámara móvil y persecutora que a menudo se comporta como un personaje (mira desde dentro de un coche, volviendo la vista como un viajero más, o desde una ventana a la calle, estableciendo contacto ocular), un enfoque cercano.

··········No me acaba de desagradar porque, ya que deciden no contarme mucho, asigno a Elvis la representación corpórea de la culpa (del accidente, la muerte). Culpa que te despierta cuando tu cuerpo te recuerda que convives con alguien, culpa que repetidamente intentas abandonar (pero que lleva un chip para que todos sepan y te recuerden que es la tuya), culpa que te mira con ojos tristes pero a quien podrías agredir, culpa que, al final, debes elegir si es ultimada o la salvas sabiendo lo duro que será vivir con ella.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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