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··········Hace años, en el Festival de Gijón, vi otra película de esta directora, comentada aquí. La sensación que me deja ésta, se parece, pero no es igual. En ésta sí que se concreta lo que se cuenta, hay una catarsis, un cambio personal (en un adolescente, es una historia de maduración), y todo parece orientarse en esa dirección, mientras que la otra daba la sensación de puertas abiertas por las que no se avanzaba. En lo que sí coinciden es en la sutileza: nada de subrayados, de gritos y emotividades desatadas a cada rato, una colección de detalles (una lágrima, una mirada) que van construyendo una percepción suave de lo que pasa. Para ello, claro, el trabajo de actores es esencial, y aquí funciona muy bien.

··········Lo malo es que esa forma de narrar desposee a la peli de ritmo y de potencia, así que no es una peli para cualquiera y para cualquier momento. No es que aburra, pero hay que acoplarse a ese ligero flujo de elementos mínimos de información y sentimiento.

··········Como bildungsroman yo creo que funciona. La perspectiva es esencialmente personal; es ciertoque hay un componente social por cuanto hay dos familias (¿o en realidad dos ramas de la misma, con un tronco común?) que tienen socialmente una posición diferente. Quizás en esto falla un poco la narración, que da por hecho que desde el primer momento y sin que nadie nos lo explique vamos a distinguir las dos casas y los dos núcleos familiares; como la veo en una exhibición con presentación, yo estoy sobre aviso y, aun así, no es obvia desde el principio cuál es la posición de cada cual.

··········Pero, en fin, en lo personal, la presión del padre como macho alfa que intenta generar en su primogénito la actitud necesaria para suplirle, está muy bien contada. Sin simplificaciones; por ejemplo, el protagonista está reproduciendo el esquema con uno de sus hermanos menores: no le da cariño, sino protección e impulso para que sepa cómo comportarse. Con la verosímil frontera que un adolescente levanta prácticamente siempre. Cuando la peli narra ciertos intentos del padre de hacer pasar por ritos de paso a su hijo, y el fracaso en ellos (que acaban siendo todos de proyectar: pene, bala, autoridad frente a los trabajadores), pensaba yo en que sólo en circunstancias muy poco anómicas el rito de paso puede verse como algo que, además de virilizar (o feminizar en su caso) supone la muestra suprema de cariño de una generación a otra. En cuanto la percepción de la bondad del objetivo de ese proceso ya no es tan clara, el rito de paso es una agresión, como una suerte de circuncisión traumática.

··········Me gusta la imagen del karaoke de los muchachos: una canción espantosa, pésimamente cantada, pero que es el único momento de la peli en el que el protagonista se expande, se muestra, grita, baila. Es basura, sí, pero la suya.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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