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··········No sé si está más fuera de lugar el título en inglés que pone como original imdb o el decidido para la distribución en España. Por la sinopsis, podría pensarse en un Romeo y Julieta, en el que Montescos y Capuletos son israelitas, unos árabes y otros judíos. Pero la historia es más rica que eso. De hecho, la peli no respeta mucho el ritmo habitual de planteamiento, nudo y desenlace amorosos y eso puede hacerla parecer lenta en algún momento.

··········En realidad, es un bildungsroman, en el que el proceso de maduración es el hilo conductor de tres historias: una de fin de la infancia en que el chico aprende la ubicación en el conflictivo mundo de Palestina y cuál es su bando; otra que es propiamente la amorosa como desarrollo esperable pero también como tabla a la que asirse cuando uno pasa a vivir en el terreno del otro bando; y una tercera que es una historia de amistad y de impotencia ante el deterioro y la muerte. De hecho, en un momento dado, se puede abandonar la historia de Romeo y Julieta sin dañar la evolución del guión.

··········Con una primera parte más costumbrista y coral, el resto tiene el formato de una peli apoyada en las interpretaciones, sin demasiada imaginación visual. En todo caso, a mí me parece una película interesante y bien realizada. Sobre todo aprecio en ella esa libertad para escaparse del desarrollo argumental esperable.

··········De estas películas de crecimiento, a menudo podría hacerse uno de esos lacónicos resúmenes de forma “crecer es …”, en el que los puntos suspensivos se sustituyen por enamorarse, o aprender a amar, o enfrentarse a la familia, o asumir las riendas de la propia vida, o establecer los pactos necesarios con la enfermedad y la muerte, etc. La maduración que narra esta peli reúne muchas de esas cosas, pero incide especialmente en algo que no sucede para cualquiera en cualquier parte del mundo, pero sí en esta trama: crecer es también decidir tu identidad, hasta donde te es posible. No se trata aquí tanto de un cambio de bando como de replantearse éstos.

··········Inevitablemente, al ver una película realizada en Oriente Medio uno se plantea cuál es su posición ante “el conflicto”. ¿Es justo esto?, ¿no es más justo admitir que se puedan contar historias en que éste sea sólo el color del fondo? No lo tengo claro: esconder el conflicto es ser parte de uno de los bandos de éste. En todo casio, ésta es una película judía y, aunque muestra peyorativamente el prejuicio contra el árabe, no deja de funcionar un poco así, al desarrollarse en una sociedad que se autopercibe como inocente, mientras se muestra la amargura de la otra parte llevada un tanto al ridículo, como en las escenas sobre Sadam Husein. De hecho, como ejemplo, un interesante apunte en la primera parte sobre el uso indiscriminado y con intención política del término “terrorista”, aplicado al otro bando, parece perder toda fuerza después cuando se deja pensar que es un adjetivo bien puesto.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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