Etiquetas

··········Esto es como volver a visitar a alguien querido, de quien no se recordaban las cosas molestas, yo que sé, que olía mal o hacía salivilla en las comisuras. Verle de nuevo de pronto, notar esas pequeñas cosas… y a los cinco minutos olvidarlas.

··········Por ejemplo, el montaje atropellado, que en otras películas habríamos dicho pésimo y que quizás es sin embargo uno de los factores que le dan a la película el tono que la convierte en tan redonda, tan tremenda. O también esas músicas de los títulos inciales y finales, en una peli con una banda sonora tan buena que diríase un musical.

··········Cada generación irá perdiendo algún chiste, alguna referencia. Aunque la peli normalmente los encuadra tan bien que la mayoría sobreviven. Por ejemplo, yo la categorización de los ángeles (tronos, dominaciones, …) la decubrí en esta película, mientras que mis hermanos mayores la conocían desde el colegio.

··········La vemos en una sesión en que Cuerda viene y nos habla un rato. Agradable, simpático, cuenta anécdotas sin demasiado interés, pero resulta cómodo. La sesión es también especial en cuanto a que tiene una regla para ciertas exhibiciones: ciertas escenas aparecen subtituladas en el mismo idioma en que está hablada la peli, y es correcto y está bien visto gritar esas líneas de diálogo como un acto de comunión entre el público. Si una peli se presta a esto, es “Amanece…”, que ha sembrado para muchas décadas en el uso del idioma expresiones que son felices hallazgos. Cuerda nos anteregaña un poco, porque él cuida sus bandas sonoras, así que los amanecistas gritan menos. Pero gritan, que no es poco.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios