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··········Uno de esos thriller que parecen hechos para explicar el funcionamiento del capitalismo, la tendencia al monopolio, la necesidad de ajustar tu actuación a la de los demás para no caer. El dilema moral aquí está en una frontera muy sutil entre las irregularidades con rango de ilegalidades del funcionamiento empresarial y el comportamiento que se considera mafioso; desde fuera, me cuesta comprender dónde ponen esa linea (inevitable recordar el adagio terrible de Cicerón: “Entre el bien y el mal hay una raya; lo que te pregunto es a qué lado estás de la raya, no a qué distancia”).

··········De hecho, las dos cosas que no me funcionan bien en el guión son una derivada de esa incomprensión del limite: ¿por qué es crucial no armar a los conductores –en EEUU donde tantos van armados-?, ¿es sólo un problema de la ilegalidad de las licencias de armas?, ¿cuánto se tardaría en legalizarlas? Y el otro problema es el comportamiento del joven hispano, aterrado y arruinado por haber usado un arma en defensa propia, sin herir a nadie y en EEUU. Ambas cosas funcionan para dar un dramatismo a muchas escenas, pero yo no veo correspondencia con ningun drama real; supongo que es una manera de personalizarlo, porque la temática es demasiado empresarial.

··········De todos modos, hay otro tema de bastante interés, y es una cuestion de género; en una pareja que parece obviamente casada en ganaciales, la actitud de él de asumir la necesidad de enfrentar personalmente los problemas y dar las soluciones, contra la actitud de ella de …si tú fallas, ya me ocupo yo, que tengo bastante mas poder detrás mío que tú, poder de varones, desde luego. Es un varón dominante, incluso en gestos protectores o en alguna acusación en la que el pronombre pasa de la primera del plural a la del singular; pero cuya actitud vital chirría un poco ante una mujer que, admitiendo una postura subalterna, tiene un notable control de los asuntos, incluso en el terreno rerservado socialmente al varón.

··········Algún otro abuso de dramatismo un poco pueril, como la reunión de empresarios en un restaurate para dar un gritito de “¡ya basta!”. ¿Qué sentido tiene? Entrenetenida, en todo caso, con elegancias, aunque con diálogos sin demasiado brillo. En cuanto a las formas, una agotadora falta de luz en todos los interiores, no se entiende como nadie puede llevar una contabilidad con esa luz, ni siquiera la A. Me gusta algun trávelin en el que la cámara antecede a un personaje corriendo y enfocaándole, y si éste cae, espera y rearranca igual que lo haría una persona que corriera con él, esto es, un espectador, pero yendo por delante.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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