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··········Una película de terror de las buenas porque sólo aparentemente la causa del miedo viene de fuera de nosotros. Un poco clásica en la elección de las representaciones clásicas de lo que susta: luces temblonas (esa vibración de la electricidad al anunciar su próximo fallo, insectos feos, ruidos fuera de lugar y monstruos en el armario. Pero también hay factores que la alejan mucho del cine clásico de miedo: rara vez se insiste en el género en la clase social de los protagonistas, o se muestra una pobreza de medios (sí un deterioro, claro, el viejo caserón venido a menos); aquí el deterioro es el de la escasez, cierta sordidez.

··········No es una peli de grandes efectos especiales, aunque el sonido está muy bien tratado. Visualmente, no hay un gran esfuerzo en sorprender ni en elaborar mucho. Por una parte, y sin hablar mucho de la trama, el monstruo tiene que ser casi de cartoncillo, por otra, hay mucho más esfuerzo en crear esa pátina de vejez, no de antigüedad, sino de caducidad. Algún momento visual es casi chapucero (esa lámpara moviéndose a golpes mediante zooms y desenfoques), pero en conjunto funciona muy bien. Los dos actores principales son absolutamente expresivos, principalmente el niño, porque ella quizás lleva su situación insomne demasiado exageradamente al principio. Sí me parece ingeniosa la manera de mostrar en imágene el momento en que el insomnio se rinde y el cuerpo cae, cede, se abandona.

··········Yo paso, en fin, miedo en la sala. Me gusta la presentación de soledad y (falta de) sueño como los grandes generadores de monstruos. Simpáticos momentos de humor, a cargo de los servicios sociales y sobre todo de la inventiva y la lógica polemológica del chavalito. Un interesante final feliz, porque no siempre se vence a los fantasmas, a veces la correlacion de fuerzas solo permite pactar con ellos, de modo que ocupen las sentinas de nuestro corazón, y hay que alimentarles de inmundicias, qué cierto.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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