Etiquetas

··········En pocas películas pesa tanto el paisaje (no sólo el natural, también el humano) y es tan representativo de lo que se cuenta: una sociedad en ruinas, destartalada, pero sólo en todo lo que no pertenezca al poder: sean los cadáveres de la naturaleza (ballena que, al fin y al cabo es otro leviatán, pero al que el hombre aprendió a explotar y hacer productivo), de los oficios (los barcos pesqueros abandonados) y aun la iglesia (en el contraste de los muros de la abandonada que, aún ahora, sirve de refugio y lugar de charla y encuentro de los jóvenes); todo ello frente a los mármoles del ayuntamiento, del palacete que se construirán los corruptos o de la nueva ebúrnea iglesia que ha sabido muy bien pegarse al poderoso y obtener de él las rentas a cambio de darle el sustento ideológico, la protección frente a esa parte del pueblo que tiene sometida.

··········Y, entre tantas ruinas, la de la pareja, adquirida la mutua conciencia de que ninguno de ellos va a poder ser ya el sustento del otro (y abandonando ambos al joven Roma que, al fin y al cabo, es la representación humana de un futuro en el que ya ninguno de los dos cree).

··········El Estado ocupado (okupado, puesto que no hay un verdadero titulo de propiedad) por los indeseables, por los archipopes que ya no recojen el pan para los pobres. Visto con la mirada cínica de algunos de sus empleados (el iconoclasta jefe de la policía de tráfico) que es consciente de que hasta en la peculiar manera de ir ejecutando a los poderosos caducos, se dispone cada vez de gente más baja y ruin (¡Yeltsin!). El Leviatán de Hobbes, tan encumbrado en su poder que ya no es como quería el británico la cesión humana de su libertad en el propio beneficio de lo colectivo, sino como lo describía el autor bíbilico del libro de Job, el monstruo contra el que ya nada pueden los hombres por sí solos.

··········Aunque visual y musicalmente poderosa, la peli me decepciona a veces. No entiendo la peculiar manera de desarrollar el argumento (a veces llegué a pensar si no estarían pergeñando los elementos para hacer luego una serie televisiva): lo que parecen largas elipsis, son en realidad abandonos de líneas narrativas. Claro que quien cuenta elige en qué centrarse, pero cuando se dedican abundantes minutos a historias complementarias o a ir sembrando nuestra comprensión de qué siente una persona, abandonarlo después a mí al menos me confunde. Así la historia de Dimitri, la de su relación con la mujer de su oficial, la de las pruebas de la corrupción del alcalde y la relación de éste con su jefe mafiosillo en Moscú. En fin, soy consciente de que la historia principal es ya en sí bastante potente (y el metraje extenso), pero no me gustan esas derivas bien planteadas, nada impresionistas, pero inconclusas. Tampoco me gusta que se esquive (¿para hacer la película menos local?) la manera en que esos okupas se hicieron con el Estado soviético.

··········Queda en fin una película centrada en el protagonista sobre el que convergen todos los derrumbes, malbaratándose personajes y subtramas bien construidos.

··········Si al salir de ver una película china uno suele precisar mascarilla de oxígeno de tanto como se ha fumado en la sala, a esta peli conviene ir provisto de inyectables de vitamina B12, para sobrevivir a la resaca.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios