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··········Un desafío técnico, un presunto plano secuencia continuado, con cortes, claro, tan bien hechos como en “The rope” de Hitchcock, aunque con muchos más medios. Pero no es sólo el desafío, sino la calidad de la resolución, la borgiana elusión del reflejo en los espejos y nada de dejarse llevar por la obsesiva pulsión documentalista. La cámara se sitúa cuando quiere enfatizar, con contrapicados, por ejemplo, y nada del pedante temblequeo real o fingido (¡si hasta en los títulos de crédito hay profesionales en estabilizar la imagen!). Y no es sólo esa calidad, sino la función narrativa de la opción: acompañado de una magnífica percusión casi todo el metraje, el ritmo es incansable, no deja un momento de reposo, pero no aturde.

··········La filmación y representación de una obra de teatro es casi un género, habitual y ajustadamente teatral en el sentido de conservar un escenario (aunque aquí sea el teatro entero) y dejar que sean las palabras de la obra y la vestimenta y el atrezzo (que en el teatro no son un engaño, un trampantojo, sino un pacto con el espectador) los que creen espacios y momentos diversos. Aquí además se incluyen elementos fantásticos, sin exagerar, y verdaderamente el principal es un hallazgo para el desarrollo de la trama; aunque hay otros más sutiles en la gestión del momento temporal (ya digo que la cámara es un plano secuencia continuo, mientras que el tiempo narrado es de 3 días y la peli no dura tanto).

··········Aparte de eso, el tema no me vuelve loco, o digamos, su representación en esta historia concreta, porque si está bien preguntarse de qué hablamos cuando hablamos del amor, y la tensión necesaria para vigilar cuándo de verdad amamos y cuándo sólo cubrimos nuestra necesidad de ser amados, aquí los personajes son tan… actores, tan figuras, tan egoístas y subidos de tono, que la peli se contempla, mucho mas que servir para implicarse. Además, yo le habría quitado diez minutos del final, no por su longitud, sino porque es el típico juego de guionista contra espectador: ahora crees que tal pero no, y ahora has vuelto a creer, pero tampoco…, que no creo que aporte ya nada a lo que se ha contado. Bien podría acabarse con el telón del estreno.

··········Tambien tiene interés otro tema, la confrontación entre la cultura oficial y sus gurús y la cultura popular y sus millones (de espectadores, de dólares), el contraste entre el artista y el famoso (que tampoco se plantea en modo maniqueo, porque aquí los del bando de los cultos son de una pedantería bastante insoportable y despiden un penetrante olor a vacuidad). En todo caso, es muy cierto el parecido que se menciona entre cierto cine espectáculo de superhéroes, combates, persecuciones, explosiones, y la pornografía: lo que importa no es que represente bien lo real de lo que no se tiene, sino que extraiga de ello (de lo deseado) los sentimientos mas básicos y simplificados, y que sobre ellos construya una narración visual, sin necesidad de relacionarla verosímilmente con nada.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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