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··········Una peli de Semana Santa, no sólo porque su capitulación es un vía crucis, sino por una total austeridad, sin música ni adornos de ningún tipo. La cámara está quieta, salvo unos muy contados trávelin funcionalmente necesarios (bueno, y una elevación, una ascensión final a los cielos, también muy oportuna). Lo que podría dar una sensación de manierismo, falsedad, se compensa con unas interpretaciones muy ajustadas. Y en conjunto, se resalta la trama, en sus diálogos y en unos pocos hechos, muy sustantivos.

··········Aunque pueda aparecer muy ocasionalmente un humor involuntario, la película no se burla de la creencia (de una hermandad sacerdotal católica, no sé hasta qué punto legal para la Romana, dado que no reconoce el Concilio Vaticano II), simplemente la enfoca –y eso basta-. Para los españoles, es inevitable la asociación con la magnífica “Camino”, coincidente más allá de en el nombre, en la voluntad de mostrar en sus términos el funcionamiento de ciertas sectas e incluso en elementos del guión como la adolescente de padre apagado y madre fanática. Como me pasaba en esa española, en ésta se me antoja que un miembro de esa confesión o hermandad podría ver sin enojarse la mayoría del metraje, porque muestra sin burla y sin subrayados críticos (¡esa magnífica sesión de catequesis!).

··········La película, está dicho, habla del fanatismo (y de esa forma de locura que no es sino la absoluta coherencia en la idea que en los demás es cordura, ¿sería muy peado mencionar de nuevo “El corazón de las tinieblas”) y de temas conexos como la problemática línea entre los poderes republicanos del Estado y la libertad individual (las polémicas tipo velo islámico en las escuelas europeas). Pero a mí me parece también una muy buena historia de crecimiento, de formación: esa ansiedad a dolescente por la coherencia, que si es demoledora cuando juzga el exterior, es aún más terrible cuando se emplea a fondo en la intimidad personal.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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