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··········¿Qué tiene verdaderamente que ver esto con el concepto de viaje?, ¿qué sobre la búsqueda de Jauja?, ¿qué sobre la contradicción entre “el viaje es la respuesta” y “la búsqueda de Jauja no tiene más llegada que la perdición”? Nada, como metáfora se me antoja totalmente inconsistente. Lo que queda es un toque metafísico –e inane- sobre la presencia simultánea de varios momentos temporales.

··········Hay algunos adornos argumentales, pero en los que nunca se llega a entrar: el momento histórico del exterminio de los indios en Argentina, el saludo a los westerns clásicos, con el baile del general en el fuerte. En fin, una adolescente deseable en un mundo de soldados y oficiales. El único viaje, la única búsqueda de Jauja es un padre buscando a su hija fugada de amor, que ya me dirás tú. Forzando, el viaje de la muchacha sí acaba, si se quiere ver así, en un espacio tan pibre y huero como el de quienes buscan Jauja, pero sobre eso la historia pasa un tanto por encima, ya que aquí el protagonista es el padre (Mortensen, sí, pero en este caso no hacía falta mi predisposición contraria).

··········Por otra parte, no se cuida ningún detalle (los intelectuales están por encima de estas cosas): un desierto lleno de agua (dond elo héroes gesticulan su sed mientras beben tranquilamente del abuindante líquido) y bastante poblado (soldados, oficiales, indios, daneses, ingenieros, cuadrillas de obras públicas –sí-, en fin… como para perderse); o una iluminación nocturna confiada a una luz plana (sin vibración del fuego, que se antoja necesario en un campamento al aire libre en el siglo XIX).

··········Visualmente, la original proyección en cuadrado y con esquinas redondeadas, sí que trae a la percepción las fotos antiguas, e igualmente hay muchas tomas con una belleza de postal. A mí personalmente no me compensan una molesta sensación de vacío.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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