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··········Magnífica la idea sobre los robots no antromórficos y su movimiento. Interiores más contenidos y creíbles que lo habitual en las pelis del espacio. En contrapartida, la maldita manía de los finales felices, que aquí fuerzan el absurdo en una historia que intenta no serlo el resto del tiempo (y con el argumento que tiene, es difícil), y un sentimentalismo barato (aunque la primera vez que se dice la tontería habitual sobre el amor, el prota sale con un “vale, muy bien, pero ni caso”).

··········Aparte de eso, buen ritmo, buena intersección de los tiempos, muy buen análisis de los elementos que han de tenerse en cuenta en viajes así de prolongados, no sólo el tiempo-chicle (y, como el chicle, lo puedes contraer o dilatar pero nunca vuelve a cómo era antes de la saliva; tiempo sin vuelta atrás), sino la dificultad de hacer pivotar el buen fin de una operación así, basada al final en seres humanos desprovistos de los refuerzos afectivos habituales, que, además de impulsos altruistas generales tienen los impulsos reptilianos de supervivencia y protección a la camada.

··········La parte milenarista está bien, centrarse en elementos sólo aparentemente banales, como el polvo, llevando el problema a la contaminación y la alimentación. Simpático lo de los viajes a la Luna y su explicación en términos presupuestarios y de opinión pública. La música también me parece atrayente. Y una lástima que el protagonista, en cierta línea de héroes yanquis, tenga que ser un chulopiscinas con esa actitud incluso en familia.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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