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··········Una peli muy desnuda y sobria. Sin música extradiegética, sin adornos, hace reposar toda la parte visual de la película sobre un cuerpo (bastante más que sobre la cara). Un desafío que supera bien convertirse en tedioso: si el argumento pareciera llevar a repetir la misma escena bastantes veces (trabajadora pidiendo la solidaridad de sus compañeros de taller uno a uno), se convierte en rico por la muestra de dieciséis maneras de explicarse o justificarse.

··········Y en ese viaje de fin de semana, experiencias como la de que se puede pedir con dignidad, y que la dignidad contagia: el padre que recibe el golpe, la muer que abandona a su abusador. Como en la vida real, pareciera que se fuera a ocultar el origen del problema, depositando éste en las responsabilidades de la clase obrera, de si es o no suficientemente solidaria, de ver qué soluciones aporta. Pero no, se espera al final para mostrar el origen y la responsabilidad del problema: el poder escondido tras la lógica de los números “neutros”. Y la dignidad, por el contrario, no tiene que seguir las leyes de la lógica, como la decisión final de la protagonista ante la no renovación de un contrato temporal.

··········Pensaba al verla que la peli podría resultar sangrante para aquellos a quienes el sistema prove de mucha más miseria y falta de colchón de lo que aquí se nos muestra: casas, coche, helados, prestaciones de desempleo, pareja con salario… Pero lo que importa es la esencia del problema, en qué condiciones acceden al mercado contratadores y contratables.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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