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··········Por empezar por lo bueno, tiene mérito (aunque no sea mi opción preferida, mérito tiene) contar una relación de pareja a los quince años en la que prácticamente no aparece el deseo, y todo es una afectividad no cursi, pero sí romántica. Tampoco me desagrada alguna cosa en la manera de mirar la ciudad, no porque sea social, sino porque incide mucho en objetos deteriorados que han sido abandonados y están sólos en cualquier esquina o descampado. Por lo demás, una exhibición de todos los medios de transporte de Bilbao. Buenos secundarios (Agirre, Angulo, Wagener) con poco papel; también otro, Joseba Ugalde, que aporta el contraste de naturalidad al chico enamorado, y que lo hace tan bien que recuerda a aquel pescador del puerto de Donosti en “27 horas”.

··········La historia es de crecimiento, pero no del todo: no se trata de la totalidad de la personalidad dando estirones, sino solamente de la sorpresa del afecto y de lo cansado que es estar ocultándose porque no va en la dirección correcta. Pero hay dos grandes rasgos que no permiten disfrutar de la peli o considerarla al menos digna de recomendar. Y me temo que ninguno de los dos es exactamente voluntario, sino sólo efecto de baja profesionalidad. Ya me pasaba con otra peli de este director (véase).

··········Por una parte, hay un caos temporal. Alterar el orden cronológico en una narración no sólo es lícito, sino a veces funcional para llevar las emociones del espectador como el narrador quiere; pero si estás contando una historia de crecimiento, de evolución personal, ¿cómo puedes pretender que los actores te hagan sentir sus cambios si vas adelante y atrás? En todo caso, si lo haces, ten el oficio de poner anclas (la ropa, por ejemplo, un peinado, yo que sé, cualquiera de los trucos que usa un guionista para hacerte ver si esto pasa antes o después de) para que podamos intuir el orden que hay detrás. Mas bien se hace lo contrario: Ibrahim empieza en la carretera y suponemos que llega a la ciudad gracias a Youssef, pero luego esa misma carretera, esa misma camiseta, esa misma lluvia, se sitúan temporalmente después de su fuga de la ciudad. Al ir con Youssef, algunas escenas (sábanas, despertarse) hacen pensar que vive ahí, pero a la vez está en la residencia de menores. No sabemos si hay una pelea en la disco o son dos con los mismos protagonistas. A veces, además, con ganas de engañar: una simpática escena de amistosos zarandeos y empellones, que luego veremos que sucedió realmente en el local, se pone en el montaje inmediatamente antes de que suene el despertador en la habitación de Rafa, para hacernos creer que es un sueño de éste, previo a esos juegos.

··········El otro problema son las continuas chapuzas y descuidos. Por una parte técnicas: en al menos dos escenas, a un muchacho en camiseta se le marca bajo ella el micrófono prendido al cuello y el cable de sonido. No es que se vea la jirafa un instante: son escenas completas, con sus diálogos, en que uno de los personajes tiene un micro como si estuviera en un programa de televisión. Pero las chapuzas en lo argumental son mucho peores, y dan la sensación de que la prioridad del autor es contarnos una historia de amor, prescindiendo de cualquier lógica (cuando es esto lo que nos expulsa de la historia). Por decir sólo algunas: mozalbetes de quince años, deportistas, que cojean por un raspón en la caña de la pierna y lloriquean por el agua oxigenada (un chico cojea y debe apoyarse en el otro durante una peligrosa huída, por algo que, al llegar a casa se cura con agua oxigenada y una tirita, literalmente); Rafa entrará como un toro en la residencia de menores (donde nunca ha estado) para llegar a la cama de Ibrahim y mirar su taquilla (¿cómo las conoce?); ni Youssef ni Ibrahim parecen conocer la palabra y entender el concepto “entretener”, o son incapaces de usarlo para robar en la farmacia (se miran, “oh, qué quieres de mí, qué he de hacer”, coño, entretener a la farmacéutica para robarle algo); Rafa decide esconder a su amigo en el único lugar donde es seguro que van a ir todos sus compañeros homófobos; y, en fin, las he ido olvidando.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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