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Sección Horizontes latinos

··········Es una pena que en una peli con un trato tan arriesgado con el público, el director sea durante el coloquio tan poco asertivo, tan indiferente. Algunas personas se han ido, muchas otras están sorprendidas y quizás era el momento de reforzar la visión tranquila, desprejuiciadas, sin ansias interpretativas o simbólicas.

··········Si recuerdo bien “Silvia Prieto”, del mismo director, que también vi en Donosti y por quien bauticé algo tan personal como una bici, la sensación de delicioso despiste es similar. Aquí, además, la historia se desvanece, porque se va transformando conforme los personajes se mueven; esto es, ellos van de aquí para allá, interactúan y atrás queda aquello de que se hablaba, y estamos en otra cosa, con otra gente, y sólo tangencialmente volveremos a los anteriores.

··········Más alá de intelectualismos yo, lego y simple, me dejo llevar por el humor de las situaciones y el del planteamiento general. Al fin y al cabo (perdonadme el sacrilegio), la irrealidad de la presentación de lo cotidiano, o la forma cotidiana de presentar la irrealidad es tan cortazariano…

··········Una atenta espectadora nos hace notar que no hay una sola sonrisa en toda la película. Tampoco ninguna otra emoción verdadera, sino la gestión de cotidianeidades, como las que provoca llevar dentro aún una de las dos balas que, inopinadamente, se ha disparado el primer protagonista. La frialdad naturalista me recuerda los diálogos de Rohmer. En el coloquio, actriz y director coinciden en que la película es muy musical, no sólo porque algunos de los protagonistas forman un cuarteto de flauta dulce, sino porque no se interpreta desde la psicología de los personajes, sino desde un cierto ritmo. En todo caso, relájense, no pidan nada (ni comida rápida) y disfruten.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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