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··········Hace muchos, muchos años, en un lugar lejano, que entonces se llamaba el UHF y ahora se llama “La 2” (una cadena de televisión en España), pusieron a deshoras un documental de la televisión británica que a mí me dejó impactado. Apenas recuerdo ya si su realización era buena, el desarrollo emocionante, la imagen apropiada…; lo que me impresionó fue el desafío de usar un medio esencialmente instantáneo, como la televisión, para un proyecto tan a largo plazo como seguir la vida de catorce chicos británicos entrevistándoles cada siete años. El tipo de proyecto a largo plazo que cuesta encontrar cuando todo caduca tan deprisa. (Incluso, desde el punto de vista de los chicos objeto, la posibilidad de crear una institución, un mecanismo que obligara a ser conscientes del paso del tiempo sobre sus vidas).

··········Lo que hace esta peli es similar, pero restringiéndose a doce años, a un chaval (desde sus 6 a sus 18) y, sobre todo, a una dramatización. Al verla, tan alargada como es, la primera sensación es que se ha intentado aprovechar lo más posible de lo filmado, a costa de transmitir abundantes banalidades. En realidad, a mí no me parece que aburra: si cuentas la vida cotidiana, ni siempre pasan cosas tremendas, ni las cosas que pasan cada día dejan de ser las que te construyen como persona..

··········Y de eso se trata, de ver crecer, mediante calas en determinados momentos. Las partes que tratan de la infancia, me parece que aportan menos, que son quizás más tópicas. La adolescencia y, sobre todo, el final de ésta, me parece contada con una veracidad muy superior a lo habitual. Los diálogos de esos últimos periodos, con todo lo que tengan de confusos, de falta de hilo argumental claro, suenan a verdad.

··········Lo mismo cabe decir respeto a las relaciones de pareja. Frente a esa visión de plantilla de las teleseries y de buena parte del cine comercial (¡ese “Her”!), con su sistema de medias naranjas, citas, contraposiciones entre amor y amistad, etc., aquí las cosas se desarrollan de manera más natural, cotidiana y fresca, tanto en la construcción como en la destrucción de las parejas. La escena del banco, con los intentos, de al menos una de las partes de ser malo para obviar la epifanía de que el supuesto amor cede ante el desarrollo de la vida personal, académica, etc., es de infrecuente claridad, frente al sentimentalismo con el que se suelen contar estas cosas. A malas, todo el mundo puede ser muy canalla y muy tonto a la hora de hacer(se) daño.

··········La peli en sí, aparte de lo que tenga de experimental, no me parece que vaya a resultar impresionante para nadie, pero, dentro de lu largura, a mí me parece interesante. Hay aquí comentada otra peli del mismo autor.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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