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··········En primer lugar, ésta es de esas pelis a las que un productor inicuo desprovee de interés mediante un tráiler que lo cuenta todo. Así que si vísteis éste, podéis ahorraros el dinero; apenas os habréis perdido un accidente de tráfico catártico y diabético (vaya, esdrújulo).

··········En lo que funciona muy bien la peli es en su función de catálogo turístico de paisajes marroquíes. No sé hasta qué punto ése era el objetivo principal, pero está muy logrado. Ya desde los rumbosos hoteles y alguna plaza o zoco hasta, y sobre todo, la variedad de paisajes (para mostrar algunos de los cuales hay que inventarse unos desplazamientos de los personajes un tanto absurdos, en que Marruecos parece tan grande como Brasil y hacen falta días enteros de automóvil para llegar de una ciudad a otra). También hay buenas muestras de arquitectura rural, y alguna religiosa, y otras etnografías.

··········Luego, hay un par de personas atractivas (digamos tres con la chica) interpretando a unos personajes carentes de fuerza, tan escasamente construidos que aquello que ha de hacer la peli, como bildungsroman y road-movie: hacer del viaje una experiencia en la que se crezca tanto (personajes y relaciones) que al final sean otros, queda en una superficialidad banal. El conflicto a superar carece de enjundia en lo que nos cuentan (así que si queréis darle valor, cargadle vosotros de más peso): nuestro prota, un chico de clase alta ha sufrido el divorcio de sus padres. Nos consta que el padre cometió algunas infidelidades. Pero no nos consta si se han visto un fin de semana de cada dos y la mitad de las vacaciones (parece que no, pero no sabemos por qué), o si hubo alguna agresividad en el trato, o si la separación rompió una relación intensa paterno-filial. Nadie nos cuenta algo que dé enjudia al drama “mis progenitores se divociaron y apenas conozco a mi padre”, cuando, por otra parte, el chico tampoco vive con su madre, sino en un internado (y la relación con ella se presenta desprovista de conflicto, y plena de complicidad).

··········Por lo demás, el chico parece más un pijo diletante que alguien que esté de verdad procesando qué significa su riqueza en ese contexto. Al punto de que su relación amorosa con una prostituta local (que tampoco es una relación muy creíblemente contada ni respecto a ella ni a él) no cuestiona su posición de clase: él está siempre de visita (por más sucia que se le vaya poniendo la camiseta) y no le falta jamás dinero (ni insulina, instrumental para los test, glucosa oral, …, el chico debe tener un bolsillo oculto).

··········Podía quedarse en eso, una peli de crecimiento flojilla. Pero tiene al menos dos cosas más que me molestan: por una parte, se abusa de escenas en las que se transmite una tensión casi de suspense, haciéndote creer que algo malo va a pasar: se escogen personajes malencarados, se hace pasar al muchacho por calles oscuras, rodeado de adolescentes hambrientos, se le deja en mitad de un barrio burdel… pero luego nunca pasa nada, puros amagos. Supongo que lo contrario contradeciría la función de fomento de turismo de la peli.

··········La otra es un continuo goteo de molestas incosistencias. La más chirriante, el idioma: nuestro pijillo (que es germanoparlante de origen) se obstina en hablar en inglés con todo el mundo; nos consta que estudia francés en su internado, pero en aldeas perdidas de Marruecos, y desconociendo cualquier palabra en árabe o cherja (exagero, el tipo jamás llega a saludar en árabe, pero sí que dice sucram un par de veces) jamás se le ocurre intentar el francés: se limita a chamullar al lengua del imperio y a mirar extrañado (como los erasmus de mi barrio) a cualquiera que no le entienda. Pero más cosas: en lo oscuro de la noche en una aldea sin ilumincación, la chica no admite el más ligero acercamiento físico del chaval porque les pueden ver, para luego follárselo en pleno día en un cobertizo con vanos sin ventanas; en una sala de fiestas hay un inopinado saco de palos de golf y nuestro chico sale a la calle a lanzar unas pelotas en medio de la ciudad; la prostituta y el efebo se besan tranquilamente con lengua en la mitad del zoco; el chico sube a la casa de una amiga de la puta (porque le han abierto la puerta para que suba) y entonces le dicen que no puede estar ahí porque es varón (y hay otros ahí fumando); un guía que está acompañando al héroe para mostrarle una construcción desaparece tras una esquina para ponerse a rezar ¡en inglés!, mientras nuestro chico se apresta a pasar la noche en dicho monumento. En fin, un montón de pequeñas tonterías sin mayor importancia, pero que hacen difícil implicarse con la peli.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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