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··········Lo que podría parecer un nuevo ejercicio de estilo, el cumplir el desafío de hacer una historia con una sola cara y en un único espacio (aunque sea un espacio móvil), me parece que es, además, una peli interesante sobre la formación, desempeño y efectos de un carácter, de una personalidad.

··········Visualmente creo que se resuelve bien el mantener durante casi hora y media ese ambiente único. Por una parte, se usan mucho los exteriores, no sólo como reposo visual, sino ocasionalmente dándoles sentido con la historia (vehículos a quienes dejar adelantar, vías en obras que llevan a cul-de-sacs). Por otra parte, a mi se me antoja una fotografía muy eficaz, que recoge a la vez la sensación de fogonazos, de luces móviles en torno nuestro, cuando se va en un vehículo nocturno, con la sensación de isla acorazada que –engañosamente- da un automóvil.

··········Creo que la situación que se cuenta escomprensible y empatizable por mucha gente y por eso es tan eficaz la mirada sobre el carácter, la manera de resolver, no con comportamientos intuitivos, naturales, reactivos, sino con el obsesivo “he tomado una decisión”. Que es al mismo tiempo uno de esos mecanismos de falso control de la realidad (yo he decidido, ahora dibujo el círculo y me pongo a resolver por orden cualquier obstáculo en su interior) como, y en esta historia es lo esencial, una manera de posicionarse ante los demás basada en la utilidad y el compromiso.

··········Aherrojado por esa decisión (pero seguro que también antes mil veces a lo largo de su vida) nuestro héroe tiene que esquivar, utilizar y no dejarse distraer por los sentimientos de los demás y, sobre todo, por esa costumbre inquietante de hacernos partícipes de ellos en el momento y la circunstancia más inopinados e inapropiados.

··········No todo me parece bien: en la interpretación se abusa de un gesto que hoy en día (y en ese personaje) resulta un tanto absurdo: la necesidad de mirar la pantalla del teléfono cuando se argumenta y gesticula. Eso ya no lo hace hoy en día casi nadie (la gente gesticula hacia mí cuando habla por la calle). Pero, sobre todo, la cuestión del padre está doblemente forzada: en la expresión verbal (esa rabia se correspondería mejor con un suceso reciente, con una historia de fondo quizás debería pivotyar más sobre el desprecio) y en la ubicación física (¿qué sentido tiene el asiento trasero?, ¿quién recuerda a su padre sentado en el asiento trasero?).

··········Si en alguna de mis próximas reencarnaciones acabo siendo contador de historias, me gustaría tener la cabeza tan ingeniosa como para que se me ocurrieran cosas como la borla final del partido de fútbol a recontemplar, fingiendo no conocer el resultado (fingiendo por tanto que puede ser otro), que funciona como una redención imposible, absurda, pero tan tan deseable tras las conversaciones de esa noche…

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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