Etiquetas

··········Película suave, tranquila. Lo que se suele llamar una película pequeña, pero que conlleva una corriente profunda sobre la pérdida, sobre la memoria como ancla, que sujeta y a la vez apresa, y sobre la variedad humana en relación a ella.

··········Aunque con dos claros protagonistas, la película es coral y mueve muy bien a un grupo numeroso durante una celebración, entrelazando bien a los personajes y sus diálogos (hay algún momento en que queda demasiado artificial el giro a un comentario alimenticio cuando alguien acaba de decir algo importante, pero en general funciona bien). Los tres personajes principales expresan muy bien (y casi siempre poco verbalmente) su situación anímica y vital, aunque casi prefiero a la abuela, que da más en un par de miradas (a la casa, a su nieta) que casi todos los demás en su continua conversación.

··········Y el magnetismo, claro, no ya del árbol o la casa, sino del pasado. Siempre hay alguien capaz de explicarlo: el del árbol por las leyes de la óptica, el de la continua charla sobre los recuerdos por las leyes de las relaciones humanas. Pero poder racionalizar algo no lo evita, ni cambia el que se viva emotivamente. Del aferrarse al recuerdo (y a los restos de éste en el presente; las casas, siempre las casas) algo me implica; del devolver la cama cada día a su exacto lugar, contrarrestando su discreto desplazamiento, su intento de llevar la vida fuera del ámbito de protección; de la pérdida de la posibilidad de compartir futuro con quien sí se ha desprendido del magnetismo; de como el intentar aferrarse a lo conocido como cuerpo cierto desposee y limita.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

Anuncios