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··········Una peli de vampiros plenamente simbólica, que habla sin disimulo de otra cosa: cultos, intelectuales, superiores vampiros, rodeados de humanos toscos, incultos, risibles, zombis.

··········Esa presunción de superioridad intelectual no le quita interés. Por una parte, visualmente es elegante (como procede), sin ser esteticista. A menudo las ciudades (Tánger, Detroit), se tratan como decorados (¿o son ya decorados en nuestra imaginación?). No se trata de una belleza de objetos o luces, sino de la buena integración de unos y otras con la historia, y la sensación de pátina continua, que crea más ambiente de cuento.

··········Los narcisistas vampiros, ricos o que carecen de problemas económicos de cualquier rango (¿por qué me recuerdan a Oscar Wilde?), se plantean su problema vital en términos completamente individualistas (¿seguir mirando entristecidos cómo los zombies van destruyendo el mundo, o tomar la decisión de eclipsarse y desaparecer?). La relación entre ellos, como corresponde, no puede ser verdaderamente amorosa, aunque sí de sincera amistad (y de contacto corporal).

··········Especial interés tiene una escena al final en que los vampiros se plantean si simplemente alimentar su sed con la sangre de una pareja de enamorados o elevarles a la condición de nuevos vampiros. De nuevo, la perspectiva es individualista, ni por asomo los derechos o deseos de la pareja enamorada.

··········Llena de referencias cultistas, de las que me pierdo las musicales, pero que tienen a menudo gracia, como la autoría del “Hamlet” o la descripción de Lord Byron.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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