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··········Para mi disgusto, la peli no incide en su visión milenarista de un mundo sin internet y ordenadores. Les interesa tan poco mostrar eso, que el mismo chiste (usar los teclados para evitar que las puertas den portazos) se repite en la misma toma un par de veces. Una pena, porque habría que explicar por qué desconectarse de la red implica quedarse sin ordenadores, o porqué una sociedad que sabe hacerlo no recupera la producción de energía eléctrica.

··········Visualmente tiene algunas cosas elegantes en la última media hora (las limaduras de hierro ascendente), aunque personalmente me quedo con una visión de gran ciudad, casi un skyline en ángulo, que se transforma en un esquema visual y que no puedo evitar (esos pinzamientos de la memoria) que me recuerde a Keanu Reeves, en “Johnny Mnemonic”, entrando literalmente con las manos en internet, en una visión anticipadora de lo que luego ha llegado a ser la manera de relacionarse digitalmente (valga la broma polisémica) con las pantallas táctiles: esa idea de mover en el espacio lo que realmente no está allí.

··········Resulta un tanto irreal, o inexplicada, y desmerece la coherencia de la historia la imagen demasiado temprana del doctor en los monitores: ¿cuándo se ha creado esa imagen que no está construida de recuerdos ni tiene los rasgos afectados por el polonio? Algunos personajes van cambiando de bando de una forma aparentemente inopinada. Acaba teniendo lógica, pero no en su desarrollo.

··········Lo que tiene de interés, es cómo habla del problema de la inteligencia artificial (casi más seriamente que “Her”, para ser una peli de aventuras), centrándolo en la autoconciencia. Aparece un momentáneo homenaje a Turing y se da una vuelta de tuerca al problema de su test: aquí no es tanto que el humano sea capaz de detectar la artificialidad, como que lo haga el propio artificio, porquye humanidad es igual a inteligencia más autoconciencia.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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