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··········La verdad es que del cine de este hombre lo que me suele interesar son las formas (aquí, las tres pelis suyas de que se ha hablado en esta bitácora: 1 2 3). Desde ese punto de vista (y salvo lo que diré) ésta me parece la más pobre. Parece que parte de las imágenes las han grabado los autores con una cámara portátil. En todo caso, a mi me parece una filmación que se hace notar demasiado, con una cámara persiguiendo veces a la acción. Por lo demás, la habitual ausencia de música, la desnudez de todo refuerzo, etc.

··········Y en línea con esas maneras de filmar, la trama nuevamente requiere un plus de atención. No porque sea complicada, en absoluto, sino porque no se va a acompañar de una tensión dramática planificada, que nos lleve a nosotros: la peli, la vida de estos chicos, está ahí; o la sigues o no.

··········Las sinopsis publicitarias insisten en mencionar un elemento de la trama que en ésta no es muy sustantivo: en un momento dado, una pareja joven y en precariedad laboral, gana algo de dinero dejándose filmar un polvo como porno amateur. La peli no trata de eso, pero el suceso tiene para mí interés como una carga simbólica: si los que nacen desposeídos, los proletarios, no tienen de pronto nada que vender en el mercado de trabajo (esto es, al sector dominante de los dueños de los medios de producción no les interesa esta gente ni como productores –habiendo chinos- ni como consumidores –si ya se vive bien de la especulación, sin producir bienes-); pero mientras sean jóvenes pueden vender su belleza (la que aporta siempre la juventud: completitud sin deterioro) y la naturalidad del deseo. Todo, en el ser humano es expropiable; todo es mercancía en manos de los banqueros.

··········La peli habla más bien, y bien, de la asunción de responsabilidades, del carácter de derrota que tiene la rutina (“todas las mañanas del mundo son un camino sin retorno”), del riesgo continuo ante la violencia. Y de la mala comunicación. En esta peli, con protagonistas del grupo social que solemos llamar poligoneros, hay también en la incomunicación una muestra de un fracaso formativo (no sólo escolar): la expresividad argumentativa tiende a cero, a menudo a un intercambio de frases hechas. No hablo de que sea gente incapaz, sino de que la expresión acaba llegando más por los hechos que por las construcciones argumentales.

··········El desarrollo del argumento está lleno de elipsis cortas que, de hecho, hacen ver la película como tropezones, donde a menudo falta lo más emotivo (parte de los sucesos violentos, la despedida, …). Hay un inteligente juego visual que consiste en narrar parte de esas elipsis mediante la visión acelerada de una pantalla electrónica, un teléfono inteligente. Se entrega así la narración a lo visual en contra de lo verbal: fotos, vídeos, las frases cortas y onomatopéyicas de una conversación que sobre todo gira en torno a la imagen, y el ocio, también basado en ver como si se hace, el videojuego, en lugar de en hacer.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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