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··········Casi siempre en las historias de ficción científica y en las milenaristas, como ésta, uno tiende a entretenerse en buscar lógica en los sucesos que han acompañado al fin del mundo actual, y en el comportamiento de cada grupo social. Naturalmente, no hay que ser muy pejiguero con esto, la ficción es ficción y hay que dejarse guiñar el ojo y entrar al trapo, pero tampoco puede ser todo tan extraño que pase al terreno de la fábula.

··········Así que no le doy mucha importancia a cuestiones como vías férreas en uso sin mantenimiento y en condiciones extremas durante diecisiete años; a la difícil lógica económica de crear, alimentar y mantener a una especie tan voraz como la langosta (o similar) en cantidades industriales; o a la azarosa existencia de un oso polar adulto como prueba de la regeneración animal del mundo, cuando es una especie que vive quince años y come abundantemente focas que comen abundantemente pescado, etc.

··········Pero es que la peli, aparte de ser impecablemente de acción , funciona como una representación simbólica de, esencialmente, los problemas ecológicos (aquello de que los humanos deberíamos acostumbrarnos a vernos como habitantes de una cerrada y limitada nave espacial, llamada Tierra) y la lucha de clases. Sobre esta segunda cuestión la peli habla mucho y es muy sugerente: el problema de la necesidad o no del liderazgo, la cooptación de los líderes por el poder, el uso de las drogas para aquietar a los pobres, la tensión entre tomar el poder (la locomotora) o abandonar una sociedad injusta y salir fuera, etc. Y es en esta función simbólica donde encuentro una inconsistencia clamorosa, que desluce los desarrollos posteriores: ¿para qué existe la clase turista, el vagón de cola? En esta fábula, la única plusvalía que se extrae de ellos es la producción de tiempo en tiempo (¿cuántas veces en los diecisiete años?) de niños; pero para eso, ¿qué sentido tienen los ancianos, las mujeres no fértiles, tanto varón núbil? Vagamente se insinua que toda esa gente asaltó el tren para escapar del destino mortal de la congelación pero, ¿por qué quien puede sencillamente eliminarles les mantiene con vida, sometiéndose al estrés de alimentarles y aguantarles sus periódicas revoluciones?

··········Aunque el final baja un poco, la peli va mejorando conforme avanza. Los primeros diálogos son los habitualmente patéticos de las pelis de acción pero luego ésta y la aparición de nuevos personajes va dándole más interés. El intento de crear una estética propia de la situación desesperada del vagón de cola, se queda en una línea mad-max que resulta un poco absurda si sólo han pasado esos años: véase el zapato, por ejemplo, quién lleva eso en 2014. Sin embargo el avance por los sucesivos vagones va resultando visualmente ingenioso y atractivo. A veces incluso se deja llevar por el esteticismo (¿qué sentido tiene que los ninjas estén todos cegados con pasamontañas?: sólo estético). Y aporta ocasionales rasgos de humor, como la buena señora haciendo punto, impertérrita al paso de la vida ante sí.

··········El viaje hacia la locomotora tiene a menudo rasgos oníricos, como una suerte de vía de iluminación. Y la filmación en unos espacios así no deja de ser un desafío. Los exteriores también son resultones, aunque escasos para mi gusto. Y algunos de los personajes, en esa faceta onírica, son chocantes e interesantes (ministra, maestra).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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