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··········Durante quizás media hora de película, y sin más que contar que estamos ante una profesional suficientemente fría y eficaz, todo se confía a la actriz que va a llenar la pantalla pero que durante toda esa parte no tiene mucho que contar. Luego ya sí se dispara el conflicto que, aunque aparentemente demasiado sutil (¿no está la depresión también en todas las enfermedades terminales cuando son conocidas por el paciente?, ¿hay requisitos previos para adquirir el derecho a una muerte buscada, unas son dignas y otras no?), tiene su interés, y se resuelve con un crecimiento personal que ablanda un poco la rigidez de las normas (como la mezquita ablanda la ley de la gravitación universal).

··········En el desarrollo de este proceso hay algunas escenas un tanto histriónicas por parte del mismo personaje de quien nos han estado mostrando el autocontrol y la profesionalidad. Toda la relación entre Miel y el suicida sano se resuelve mal, como la segunda visita a la casa, con comportamientos histéricos que luego se resuelven sólos, o la tercera visita con un amistamiento repentino y forzado. La resolución, ya digo, mejora, porque el personaje mayor a la vez que la salva a ella de la responsabilidad no abdica de su derecho.

··········De todos modos, la parte digamos práctica no queda muy bien explicada, sino que me parece forzada para intentar crear momentos de emoción: ¿tiene algún sentido que alguien externo traiga la música, si la elijo yo?, ¿tiene sentido preocuparse de las huellas en los instrumentos, si se ha entrado en las casas sin disimulo y a la vista de todos?

··········Por lo demás, la peli es muy estética visualmente (aunque, no sé, algo falsa o fría en ese aspecto) y cuidada de músicas (con las que prácticamente siempre se juega a pasar de extradiegética a diegética).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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