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··········Dado que la revolución de los jmer rojos en Camboya acabó con buena parte del material filmado y, sobre todo, eliminó la posibilidad de filmar fuera del aparato de propaganda, es una opción inteligente narrar la historia no confiando la imagen a los pocos documentos gráficos o a las entrevistas, sino a una voz en off y a figuritas de barro pintado. Y no es sólo una solución inteligente, sino estéticamente atractiva, que manipula (en el sentido literal) los recuerdos. El efecto, además, es de un cierto enfriamiento de la narración, ya que no se trata de un stop motion, sino de trávelines sobre dioramas.

··········Y ese enfriamiento resulta muy necesario, ya que la historia, autobiográfica, es terrible. Sin embargo, eso se contrapone (y es lo que menos me gusta de una peli por lo demás muy interesante) con una intensidad verbal, un lirismo, que crea continuamente picos emotivos que dan una sensación de desenlace que no es tal. Cierto que la historia no da para valles donde descansar, pero puede llegar a agotar, sin ser una peli larga.

··········Al hablar de otra peli de la triología (la tercera no la he visto), me quejaba yo de la falta de contextualización, de que hablaba de un mal tan abstracto que era un poco indiferente en que país sucediera o por qué movimientos históricos se llegara a él. Aquí sí se hace, aunque de una manera militante un tanto esquemática: mezclar a Marx con Pol Pot, que viene a ser un coronel Kurtz aguas arribas del Mekong, resulta un tanto fuera de lugar. Como compensación, durante medio minuto, quizás uno, se explica por qué tanto campesinado camboyano entró en las filas de los jmer rojo, y se habla de los bombardeos masivos yanquis y los abusos de los propietarios locales.

··········La desoladora narración de la vida en los campos camboyanos, y su lo que el hambre hace de un hombre, me recordaba inevitablemente al “Si esto es un hombre” de Primo Levi, en circunstancias tan similares como los lager alemanes; aunque aquí no aparece demasiado explícitamente la sensación de culpabilidad del superviviente. Y algunos fogonazos iluminadors: “vivir en la ideología” o que, cuando una revolución triunfante quema la sede del banco central con todo el dinero dentro, ya sabes que no hay vuelta atrás.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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