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··········Hay varios elementos que me hacen apreciar la peli: un jazz suave, un tono subyacente de humor (esa sucesión de cartástrofes en su sólo día, ese enfrentamiento a absurdos cotidianos y a poderes burocráticos), un blanco y negro elegante, una manera de ver la ciudad que prescinde de sus referentes famosos y elegantes, enseñándonos por tanto la verdadera esencia, que es asfalto, farolas, hormigón, metal.

··········Pero lo que más aprecio es que una historia en que sería muy fácil deslizarse hacia la admiración malditista por el antihéroe, esto se evita constantemente. Tampoco es que haya ninguna autocrítica, pero del protagonista no se nos transmite nada positivo; no ya en sus actos, tampoco una inteligencia especial para entender o empatizar. Es simplemente un diletante instrumental para mostrarnos a otros personajes.

··········Bueno, exagero: es el protagonista y es querido por la cámara, un poco compadecido por su spleen, que no vive una vida llena de comodidades, pero no se le excusa por su comportamiento canalla en sus años de instituto o por vivir de otros. Lo que me parece más interesante argumentalmente es su atención, desde su posición de una vida atorada, vacía, a cómo gestionan los que sí han vivido, sus experiencias terribles, sea con la reconstrucción personal en el caso de la muchacha, sea con la incapacidad para creer en la felicidad en el caso del borracho que asistió a la noche de los cristales rotos.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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