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··········Un largometraje de chistes de vascos es una apuesta arriesgada. Una ristra televisiva de chistes así no suele tener esa duración. No me parece que funcione mal; naturalmente hay chistes mejores que otros (y como media mucho mejores los de vascos que los de andaluces… así que habrá una segunda parte sureña, seguro) pero en conjunto es una peli entretenida en la que yo me río con una cierta frecuencia y veo con simpatía el resto. Cierto que a mí los hallazgos verbales humorísticos me gustan especialmente, pero creo que funciona en general.

··········No obstante, cuando una peli de risas va a gastar parte del metraje en una historia romántica, creo que habría que trabajar ésta un poco más. Ciertamente es la parte que a mí me interesa menos, pero creo que en general la gente quiere un poco de emotividad en una comedia romántica, y en ese aspecto la peli no funciona: ni los personajes están bien dibujados (especialmente la novia) ni sus sentimientos nos interesan o emocionan.

··········No veo otra pretensión en la peli que la de hacer reír. Lo cual me parece muy bien, claro. Creo que está bien que se hagan productos comerciales así. Por eso da un poco de risa leer por ahí a gente ofendida, sea en sus inmarcesibles señas de identidad, sea en el respeto a dramas pasados. Lo que sí es significativo es que la peli se pueda hacer (claro que tampoco es precisamente cine independiente, tiene grandes poderes económicos detrás), se vea profusamente, funcione en taquilla y ya está.

··········En una película que desaprovecha a alguien tan útil para el humor como Carmen Machi, es una sorpresa lo bien que se aprovecha a Karra Elejalde: yo me sorprendí varias veces a lo largo del metraje sintiéndome afectado, implicado, tocado por su personaje; y eso, en una historia voluntariamente banal, es tener oficio. A cambio, y dentro de una buena factura, hay momentos que chirrían, como el montaje en la escena de la confesión.

··········Una cosilla más: dentro del chiste concreto de los ocho apellidos vascos se esconde un detalle interesante para los patriotas, etnicistas, racistas y similares. Si normalmente su percepción es que la pureza racial degenera con el tiempo (y de ahí sus ímprobos esfuerzos para defenderla), la conclusión de uno de los personajes de la trama demuestra que puede mejorar: de padre con siete apellidos vascos, una buena boda puede obtener descendencia con ocho apellidos vascos; así pues el purificador de la raza o bien admite que ésta puede mejorar, o bien ha de extender indefinidamente la prueba de pureza, a razón de una generación por cada generación. Pobres sísifos.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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