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··········Otra sorprendente película de Browning. Como El Quijote, es casi una perfecta pieza de género pero para desarticular y casi burlar el mismo. Perfecta, digo, en relación a la ortodoxia de las pelis de vampiros, no a la realización, donde sorprende la falta de lógica y naturalidad en los movimientos continuos dentro del caserón, con puertas y ventanas ora abiertas ora cerradas (teniendo importancia en la trama), con personajes que parecen estables en una habitación y luego están en otra, etc. Como si fuera un montaje desaseado.

··········Pero eso sí: hay los viajeros que llegan a una taberna en las montañas, de noche, por caminos infernales, hay el miedo de la población, hay los cocheros temerosos, hay la pequeña protección vegetal (que aquí no es ajo, sino una especie de tomillo), hay la burla de los urbanitas hacia la credulidad, hay la buena fe de éstos intentando que aquéllos sobrevivan, …, y, claro, hay vampiros que devienen en murciélagos, o viceversa, según las horas del día. Como la peli es de los años treinta del siglo pasado, no hay ese contagio inmediato actual de las pelis de zombies, en las que a un mordisco (o una extracción de sangre) sigue la inmediata conversión del agredido al reino del mal. Simbólicamente, es mucho más productiva esta transformación lenta, que pasa por largos periodos de debilidad enfermiza y, sobre todo, por la consciencia de que el mal hace su estrago: así aquí la novia llega a poder avisar a su prometido de que más le vale dejarla o acabará mal (siempre Eva y la manzana).

··········La peli es muy corta, por lo visto porque la censuro quitó mucho minutaje al considerar que se hablaba de un incesto. Ya al final del planteamiento de la trama, hay un debate entre la razón y la creencia en vampiros, por medio de un enfrentamiento en un extraño acto judicial entre el doctor local (que meigas haberlas haylas) y el policía forense urbano (que donde hay un muerto hay un crimen y dejémonos de pamplinas). Pues bien, este tema, razón contra creencia, ciencia contra miedo, es el que dará un repentino giro a la trama, que no os desvelaré, y que convierte a la peli en lo contrario de lo que parece. Incluso, aunque sea en la última escena, Bela Lugosi habla.

··········Simpática, pero, por lo demás, ya digo, torpe en la manera de desarrollar la trama (como la inconexa escena de la hipnosis en medio de la cacería de vampiros en sus ataúdes) y pobretona de medios: los vuelos de murciélagos son patéticos y el miedo que han de transmitir Lugosi y Carroll Borland se basa casi sólo en el maquillaje (lo que tiene cierta lógica en el giro final, y hasta aquí puedo escribir).

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.