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··········El malo de esta peli, muerto de cintura para abajo por una caída durante una pelea por una mujer, es de los más malos que uno ha visto. Por un lado, uno de sus instrumentos es convertir a su víctima (y a varios de sus propios empleados) en adictos a base de un alcohol especial, para degradarles en su propia autoestima y en sus posibilidades de cambiar de futuro. Pero sobre todo porque planea su venganza (a muy largo plazo y a miles de kilómetros, menos mal que el guionista está ahí para echar una mano y juntar los destinos) extendiéndola a la descendencia de aquél que odia, incluso si esa descendencia también lo es de la mujer que él amó.

··········Como historia moral, en la venganza lleva la penitencia; o sea, que hay que conocer primero todos los cabos de la historia, porque si no uno puede meter la pata (no en este caso, que son lacias) hasta el corvejón. No deja de tener gracia la sucesión del paralítico de amargado a vengador, de esto a triunfador, de esto a burlado por su propio destino, y finalmente a sacrificado como redención final.

··········La peli tiene otras curiosidades. Su racismo es de manual: los negros están todo el día con sus ritos, son caníbales, absolutamente tontos, sumisos, …; curiosamente congoleños (aunque se supone que estamos en Zanzíbar), aunque quizás sea una forma de decir negro africano. Sin embargo, a alguien le gusta la planta y la cara de un muchacho, porque una toma suya se inserta varias veces en la acción, en pose de estar espiando lo que pasa en la casa, sin que eso tenga ningún desarrollo en la acción, sin que sepamos quién es, etc.

··········Otra curiosidad es que, aunque abunden los planos propios del cine mudo, con sus auras, su estatismo, …, se complementan con otros de chulería, de extrañas poses forzadas, con miradas irónicas que a mí me recordaban un poco las del cine alemán de estos años y los treinta. Es descacharrante el movimiento físico de los negros: a un mayordomo se le hace realizar una extraña y aparatosa genuflexión cada vez que sale; dos señoras que danzan para un blanco borracho y salido bailan de una amnera absolutamente alocada, una especie de twist desordenado que parece un ska; y el conjunto de los negros, que como decía están casi siempre de ritos, se mueve parsimoniosamente haciendo movimientos de gimnasia sueca.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity. Ésta da otro título “Más allá de Zanzíbar”, quizás donde está el Congo.

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