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··········Tan bien hilada que parece sencilla, en realidad me parece una peli muy bien medida, muy equilibrada en tres factores: adolescencia como asunción del crecimiento por vía de la búsqueda del lugar en el mundo, el viaje como aprendizaje, ganancia y pérdida, y la narración documental de un hecho (la emigración centroamericana a los Estados Unidos a través de los convoyes férreos de carga). El primer aprecio de la película viene de esa eficacia en tramar tres objetos a contar.

··········Y, claro, si funciona es porque la manera de mirarlos y de transmitirlos es funcional a ese objetivo: las tomas del tren, con sus cambios horarios, sus aparejos metálicos, sus túneles y puentes, sus rostros cansados pero tensos, animados en el compañerismo, abandonados en el sueño cuidado por otros. A la vez, el desarrollo personal, tan bien interpretado por los cuatro chavales, con sentimientos sólo aparentemente obvios (¡ese control que tiene Oswaldo/Sara sobre sus chicos!) e intensos. Y a la vez, un guion que rompe con los principios de finales felices, de castigos a los malvados, de reencuentros.

··········La crueldad de la peli es quedarse en la realidad, no plegarse a lo que necesita el espectador para estar satisfecho, sino a lo que necesita quien cuenta para compartir su dolor. Los viajes no siempre acaban bien, y estos viajes no suelen acabar bien. No es sólo que la llegada sólo sea un cambio de jaula, porque de la clase social y la miseria no se sale sólo viajando; es que el viaje, que forma, que construye a la gente, la deja llena de cicatrices, y esas cicatrices es lo que queda de los que no llegan.

··········Y, en fin, la manera elegante, sin énfasis, de hacer lirismo con el realismo, de saber filmar los rostros contra los paisajes para plasmar el movimiento interior, o el mutuo aprendizaje de los idiomas para mostrar cómo se construye la solidaridad y el cariño, o el baile como desinhibición y erotismo.

··········Al final, el muro, como nuestras concertinas o el mediterráneo como sumidero de viajeros; la misma sensación de cerco de los señoritos en sus barrios protegidos con seguridad privada (y con la pública, claro); la misma duda de qué sucede si se abre la puerta y cuánto del estigma del poseedor hay detrás de esa duda.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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