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··········Precisamente por lo bien que se cuenta el miedo cotidiano, el que no viene tanto de sustos ocasionales como de la conciencia de una tensión continua y aparentemente irresoluble por los afectados, sorprende un poco el despiste de que la narración pierda algo de limpieza cuando habla de una relación de pareja (de la que sí está bien contar cómo la pérdida de autoestima incapacita para relacionarse de verdad con terceros) y se entretiene en escenas que no aportan mucho (especialmente anticipar el final, no tanto por preresolver la trama, que aquí no importa, como por usar a la chica para ello).

··········Lo que decía que me parece bien contado no es tanto el miedo en sí (todo aquel amanecer en la casa familiar, carente de cualquier naturalidad) como su carácter performativo de las personalidades. Y también me parece atinado usar al adolescente como pivote de esto, ya que es quien más agónicamente puede notar el conflicto entre lo que siente de forma animal y la culpabilidad a la que accede por vía de la asunción de la responsabilidad sobre la propia vida (fumar, la chica, interceptar los problemas de la hermana, besar a la madre… o ser el elemento de ruptura de la situación.

··········Como tantas veces, lo que mejor hace la película conlleva elementos que la lastran un poco (al menos para recomendarla): la omisión (más allá de unos moratones) de la violencia le da a la peli una abstracción que es a la vez elegante y antinatural. O el contar las consecuencias del miedo en la vida completa del muchacho por medio de un día entero que hace que incluso siendo corta en minutos, pueda parecer alargada.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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