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··········Lo de dar una vuelta de tuerca a un género suele ser una frase publicitaria, pero realmente yo diría que desde “La bruja de Blair” no me sorprendía tanto una peli de miedo. Aunque realmente, ¿hasta qué punto es una peli de miedo? He leído por ahí que es casi un examen para los aficionados al género, una especie de trivial.

··········De sus dos facetas emotivas, la de hacer reír funciona bastante mejor que la de dar miedo. Y no es que sea una peli de carcajadas, pero a menudo las sorpresas que van sucediendo tienen un tono de humor, casi de guiño al espectador (como la virginidad de la chica, o la decisión de separarse para ser más vulnerables como mandan los cánones, o como el “vais a morir todos” de Mordecai, …). En todo caso, es una peli en la que, cuanto menos sepa uno antes de ir, mejor; así que:

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········El desafío viene a ser reunir en una película prácticamente todas las pelis de miedo importantes. En parte por medio de citas visuales (los cubos de “Cube”, la maquinaria de “Cronos”, los curtidos de “Texas chainshaw massacre”, bueno… sería no parar: muchas, muchas citas), pero sobre todo argumentalmente, porque la trama –que acaba yendo hacia la historia de cinco jóvenes, cabaña aislada en el bosque, presencias-zombies y eliminación sucesiva- ha podido ir en cualquier otra dirección, incluso hacia tritones triturantes. Y me parece un guión bien escrito, porque, simulando habernos dado todos los elementos desde el principio, en realidad nuestra entrada en los dos niveles (literalmente) de la historia va por golpes. Y, sobre todo al principio, vamos cayendo en ellos (como el elegante vuelo del águila en paralelo al túnel de montaña) por sorpresa.

··········Pero claro, conforme la historia va necesitando intercalar más a menudo lo que vemos en los dos niveles, si bien aumenta la metahistoria sobre el terror, disminuye el terror en sí. En cierta medida está buscado, claro, nadie debería iniciarse como espectador de cine de miedo con esta peli, que es ya para friquis; pero en cierta medida es el efecto de perder lo esencial del terror que nos asusta de verdad en la sala: haber sido captados por la historia y entrar dentro de ella. Aquí relativamente pronto ya estamos fuera. Cuando el miedo, después del cubo de rubik de nuestros pavores, se desplace al nivel inferior, ya estamos en una peli de acción, sangre, vísceras, golpes y tiros, sin que de verdad se nos dispare la adrenalina o se nos yergan los cabellos.

··········Visualmente me parece competente, pero tampoco una maravilla. Claro que no tiene que ser fácil crear un “ambiente” cuando la historia obliga a mostrar las bambalinas. De todos modos, las personificaciones del miedo son competentes, sean payasos, zombies, niñas de pelo lacio, fantasmas, murciélagos o -¡iconoclastas!- unicornios. Sí me parece un acierto la manera de mostrar las formas y maneras de los distintos terrores: primero a la luz de una linterna y mediante sugerencias o anzuelos y luego en el viaje del ascensor, ya como túnel del terror.

··········Y en fin, poniéndonos un poco metafísicos (o metasimbólicos), la historia de alimentar los ancestros con sacrificios (por cierto, qué pena que no sepamos cómo fracasa el equipo madrileño, porque el fiasco de los de Kyoto es divertido y es inevitable recordar nuestro éxito en evitar los juegos olímpicos) para mantener encerrados a esos dioses malhumorados y terribles, no deja de ser un trasunto de nuestra presencia en las salas del cine de terror… para dejar encerrados ahí abajo, al precio de pasar miedo aquí arriba, monstruos reales y verdaderamente pavorosos, que son parte de nosotros mismos.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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