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··········Una peli bastante sosa, aburrida de formas. Me dice quien la ve conmigo que para mucha gente (joven) es informativa, porque no conocen lo que fue el proceso de conquista de libertades civiles para los negros en los años sesenta. Yo no acabo de verlo: al no estar pensada con ese objetivo, la peli se fija en momentos concretos, en los que se da por hecho que el espectador (yanqui) ya está informado (un ejemplo banal: la imagen de M. L. King en la barandilla del motel es suficiente para traer al espectador que ya está al tanto el hecho de su asesinato y los sentimientos asociados).

··········Aparte de esa presunta utilidad histórica, tiene dos temas de interés. Uno es la condición de ciertos oficios, en los que necesariamente se debe tener sólidamente construida una expresión que mostrar, que deje a salvo la interior. Esto, que se predica del sirviente, es lo mismo que a su manera le corresponde a los putos y a los actores.

··········El otro tema queda apenas apuntado, y escondido, como suele hacer siempre el cine yanqui, bajo alguna cuestión amorosa de los personajes: el tránsito desde la lucha gandhiana de Martin Luther King al Black Panthers Party. No es sólo la forma de luchar por los derechos civiles, sino la capacidad de ver el hecho de la discriminación racial desde el punto de vista de clase, y cómo no es sólo cuestión del derecho al voto, sino a la buena vida de los derechos económicos básicos en los guetos urbanos. Al fin y al cabo, a King le matan cuando empieza a cuestionar la guerra de VietNam como negocio de las grandes empresas.

··········La peli en fin no me dice casi nada, y más bien me aburre, a lo que contribuyen un actor cuya interpretación pasa por construir una mueca y ser capaz de mantenerla suceda lo que suceda, y una actriz a la que hay que reconocerle la capacidad de parecer continuamente borracha, incluso en las escenas en que según el guión no lo está.

··········Es curiosa la devoción que tienen los yanquis por las parafernalias y los formalismos. Es como intentar construir en un país de doscientos años instituciones protocolarias y de arte doméstico que se parezcan a los de las culturas de dos mil. No son sólo las decoraciones, los bailes, en una peli así, de ámbito “presidencial”; son las fiestas de graduación en cada instituto (aunque eso, como halloween, como comer por la calle, como el idioma, como todo, ya ha colonizado mi país) o esos uniformes de los marines y las normas de planchado.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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