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··········La verdad es que algunos de los recursos visuales de este documental (bueno, más que eso es una obra personal, como una entrada de diario) me parecen un tanto vulgares (esas tomas stop motion del cielo nublado…) o descuidadas (ocasionales pérdidas de enfoque en planos estables de una persona que habla desde un asiento fijo). Realmente no importa mucho en una peli así.

··········Tampoco importa demasiado que –no siempre- Rafael Amargo hable con el énfasis afectado y un cierto lirismo vacío de tanto locutor de hoy día. Ni que Chavela Vargas, muy anciana, tenga a veces un hilo de conversación que, quizás por el extravío propio de la edad, se queda también en la frase vulgar, en la repetición fácil de los conceptos de la pregunta que acaba de oír.

··········Y a un turbio materialista como yo tampoco le estorba ese espiritualismo de chamanes, conjuros, bendiciones y etcéteras, cuando no sirven a una estructura eclesial, sino a una manera de decir, de hablar de los sentimientos de una forma elevada, en que la trascendencia no depende de poderes ocultos extraterrestres, sino de lo que esos sentimientos suponen para nosotros mismos.

··········Lo que importa es lo demás: Chavela, grabaciones cantando, la descripción de la primera vez que vio a Macorina, conversaciones y escenas como las de la cantina que, aun filmadas sin gracia, transmiten bien el cariño, el respeto que ella ha generado en tantas personas pese a su carácter solitario y desabrido.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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