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··········Una artista australiana viaja de vacaciones veraniegas a Bosnia-Herzegovina, una de las noches se aloja en un hotel cerca de Viŝegrad (no la húngara Visegrado), y no puede dormir. De vuelta a su país, investiga sobre la guerra en esa república de la disuelta Yugoslavia y descubre que ese hotel fue un centro de violaciones y torturas para mujeres musulmanas. Así que vuelve a viajar, sin dejar explícito por qué, pero sintiendo que debe hacerlo.

··········Dígase en su favor que los peligros de una historia así se hacen constar: en su video-diario, ella misma se pregunta si no es una tanato-turista, y algunos de los serbios con quienes habla le hacen ver que “ellos”, como pueblo, fueron los oprimidos por los turcos durante cinco siglos.

··········Que la peli tome partido (es occidental, así que los serbios son los malos) no me preocupa. Constan las barbaridades que hicieron, así que no merecen (individuos concretos, no el “pueblo”) mayor respeto, incluso si se omite (aunque no sea muy correcto) a lo que hicieron los otros (croatas, musulmanes –las dudas sobre la bomba del mercado-, o el ejército de mi país, que también bombardeó Belgrado, entre la indiferencia de mis conciudadanos, luego ya se volvió normal que se bombardeara sin guerra de por medio desde la OTAN). Que haya canallas por todas partes, no exime a ninguno de lo que ha hecho, y tampoco pretendo irme hacia la equidistancia, porque no fue lo mismo en intensidad, cantidad, planificación.

··········Otro peligro de este tipo de historias no se evita demasiado: confundir el que carguemos simbolismo sobre las cosas, con el hecho de condenarlas a ellas y no a los humanos. ¿Tienen la culpa ese hotel, ese puente? A la postre, más que hablar de verdad, justicia y reparación, acaba tendiéndose, en esta perspectiva, al emotivo homenaje de flores sobre la cama. Tampoco creo que haya por qué exigirle más a una turista, pero digamos que rebaja un poco lo que podría decirse.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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