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··········En esta que me faltaba de la trilogía de Siedl, ha desaparecido el humor, pero se mantiene esa estética visual de hacer (de vez en cuando, sin cansar) verdaderos cuadros, casi a acción parada, con encuadres equilibrados y sugerentes pese a la escasez de elementos.

··········Aunque aparentemente el tema sea ahora una forma concreta de religiosidad, a mí me parece que es sobre todo una película sobre la condición de mujer, que ejemplifica muy bien la manera en la que la asunción por éstas de un papel subordinado no depende solamente de que haya una fuerte presión social. La película es además visualmente muy explícita en ese tema: la forma de incidir físicamente uno sobre otro en este matrimonio (cercanía, toques, cuidados, golpes) pero, sobre todo, la ocupación de los espacios. Aunque es cierto que tiendo a sobrefijarme en esas cosas, creo que los desplazamientos, atrincheramientos, ocupación de tal o cual espacio de la casa, son un reflejo muy comunicador de la relación de dominio que mantienen.

·········· A v i s o . d e . i n d i s c r e c i o n e s

··········Aunque el tráiler estropea un poco las sorpresas, la narración da a veces unos giros interesantes. No sabemos inicialmente nada de un matrimonio, del que no hay rastro visible en la casa que se nos presenta con tanto detalle. Y sólo con el tiempo sabremos que no solamente el marido llevaba una vida de crápula antes de su accidente. De pronto aprendemos a releer a Annamaria: una rigidez, una disciplina que no son tan ideológicas como reactivas a un gran golpe vital. Las excursiones por la casa ya no son una continua inspección de control, sino una retirada, cierre y defensa de espacios; las visitas de proselitismo ya no tienen el tono dominante de las primeras (y del encantador señor Rupnik y sus slips) sino la ansiedad, la confusión y el miedo de aquella de la prostituta rusa.

··········Y bueno, sí, la fe. Encuadrada en una historia que trata de males cotidianos, esta variedad fundamentalista de la religión, aparece como un asidero que sólo verbalmente es de amor y caridad, porque en realidad lo que aporta es sobre todo orden y sentido para la vida cotidiana. Ciertamente, en una persona sana y emocionalmente aislada puede darse esa confusión de sentimientos que las escenas más chocantes nos cuentan, pero a mí me interesa más ese mostrar la fe como un andamiaje que sostiene una vida en ruinas, la imaginería religiosa, el agua bendita, la representación escayólica de la virgen María aparecen como formas de ordenar las paredes, las personas, las casas ajenas, introducirlas en un esquema que permita entenderlas, simplificarlas y convertirlas en justificación de la propia vida.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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