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··········Sin necesidad de ponernos demasiado psicomágicos, es curioso el poder de la representación. Por un lado, y es lo más importante en la película, lo que permite digerirla sin vomitar, el viaje a precisamente al vómito de Anwar Congo, es el efecto en éste de la representación, la teatralización, la necesidad de, literalmente, ponerse en el papel de otro; sólo esto quiebra la cáscara de retórica en parte justificativa, en parte estética (todo lo de los freemen) en la que viven estos canallas. Pero no es sólo ese personaje y los efectistas (¡y saludables!) planos finales: muchos otros hablan, sólo a partir de estar maquillados, de estar en plató de cosas que normalmente están detrás de aquello de lo que sí alardean. Y por último, es emocionante comprobar como, por el poder de la representación, los niños, pese a entender que estaban actuando, son incapaces de dejar de llorar.

··········También es significativa la demostración de la tremenda utilidad para los poderosos que tiene esta represión salvaje: los anónimos en los títulos de crédito, la extorsión de los comerciantes chinos a cara descubierta y ante las cámaras, la juventud encuadrada en la Pancasila. Creo que es un buen ejemplo de la necesidad de los esquemas de verdad / justicia / reparación cuando se sale de una dictadura o se afloja su represión.

··········Aunque la película, centrada en los matones, no lo visibilice mucho, sí se llegan a ver algunos elementos (el golf, el lujo) que, insuficientemente, dejan claro para proteger a quiénes se hizo esa masacre. Igualmente es importante que no aparezca ni uno de los represaliados o sus familiares en la película. Nos hemos perdido un buen documental sobre estos sucesos (siempre nos quedará “El año que vivimos peligrosamente”), pero lo que ganamos es mucho más: apabullante de contenido, pese a que a ratos parezca tener poco elaborado el guión, con mezclas de historias paralelas no siempre bien integradas (el candidato).

··········Si encima sucede que, en esta exhibición de la banalidad del mal, los autores se encuentran a unos tipejos con unos criterios estéticos a medio camino entre el kitsch y la televisión más infumable, y son capaces de aprovecharlo con desparpajo, el resultado es genial.

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.