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··········Por lo pronto, es una película con un tema infrecuente: la militancia política. El desarrollo de la trama tiene sus dificultades: por una parte la historia podría pretenderse universal, de hecho, los problemas en los que se centra no son específicamente argentinos; sin embargo el contexto de la intensa actividad política en la vida universitaria, por lo visto muy cierta en la Argentina, no es tan frecuente hoy día en tantos lugares. Quizás sí que hay algo de confusión para los que no estamos allá (¿es “Brecha” una sección juvenil o estudiantil del Frente para la Victoria de los Kirchner?), pero no al punto de que la historia no se siga bien.

··········La cámara es cercana, renuncia a que veamos bien los ámbitos, los contextos, y se centra en la cercanía a los personajes. A su vez los actores, con esa eficiencia habitual en el cine argentino (o en el que nos llega acá), son además muy competentes en comunicación no verbal.

··········La historia es muy sugerente para mí. Por una parte, como historia de crecimiento, Roque, un tanto inmotivado, encuentra su forma de estar en el mundo en el desarrollo de una cualidad especial para comprender los juegos del poder y maniobrar en ese ámbito. Obtener una posición de respeto por parte de los demás (y de las mujeres) es más motivador para él, como generador de autoestima, que ninguna superficial vocación laboral o académica. En ese sentido, me recuerda a Julian Sorel.

··········Y desde el punto de vista político, también tiene mucho interés. Los tres niveles de análisis (o de percepción de la realidad, o de actuación en ésta), ideológico, estratégico, táctico, no se presentan igual en cada persona, en cada militante. ¿Es el táctico un militante menos fiable, sincero? En la película (aunque allí donde acaba podría seguir con consiguientes giros) Roque acaba aplicando más seriamente valores morales que algunos de los compañeros más ideológicos. Igualmente tiene interés el entretejido de relaciones personales en un partido (o sindicato o asociación) como una causa de los posicionamientos más frecuente que las posturas propiamente políticas. ¿Hasta qué punto se pueden controlar estas derivas para evitar la política basura?, ¿sería posible y suficiente articular el poder de la asamblea, el reemplazamiento periódico obligado de los representantes? Por molesto que sea planteárselo, ¿no acaban haciendo siempre falta los tacticistas?

··········Enlaces a imdb y filmaffinity.

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